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Monday, January 13, 2014

Venezuela / La extendida impunidad alienta la violencia


La extendida impunidad en Venezuela 

alienta la violencia


Con 92 de cada 100 homicidios sin resolver, es uno de los países con más crímenes de la región. Se trata de un flagelo que avanza a pesar de la disminución de la pobreza.


Los Andes
12 de enero de 2014


La extendida impunidad, que deja 92 de cada 100 homicidios sin resolver, es el principal incentivo de los criminales en Venezuela, uno de los países más violentos del mundo, conmocionado estos días por el asesinato de una ex reina de belleza.


“Las instituciones públicas en Venezuela no cumplen con su labor de prevenir y reprimir el delito, y eso hace que sólo se resuelvan ocho de cada 100 asesinatos”, explica el criminólogo Fermín Mármol.



“La impunidad -agrega el experto- genera imitación, hace que muchos jóvenes se sumen a las filas de las bandas criminales porque ven el delito rentable y de poco riesgo”.



Pero también la proliferación de millones de armas, los bajos salarios policiales, el hacinamiento carcelario, su fallo como centro de readaptación o las políticas oficiales que atribuyen la violencia a la desigualdad social, son causas de esa guerra interna, dicen los expertos.



Policía y jueces desbordados



Los 200.000 miembros que se calcula que tiene Venezuela en los distintos cuerpos de seguridad resultan insuficientes ante las desorbitadas cifras que -según las mida el gobierno o las ONG- van de 39 a 79 homicidios al año por cada cien mil habitantes, cifra esta última que sería la segunda más alta del mundo.



Los policías “tienen salarios muy bajos y se les ha dado poco aporte logístico, sobre todo a los funcionarios de investigación criminal. La fiscalía y los jueces están desbordados, a veces tienen hasta 700 casos en un mes y, además, están muy politizados”, explica por su parte el criminólogo Javier Gorriño.



Ante esta situación, “el delincuente no tiene por qué no ser delincuente, porque sabe que no va a ser castigado o que tiene remotas posibilidades de serlo”, agrega.



El asesinato de la ex reina de belleza y actriz de la cadena estadounidense Telemundo, Mónica Spear, de 29 años, y su pareja dio la vuelta al mundo e hizo que el presidente Nicolás Maduro, que atribuye la violencia al capitalismo y la riqueza fácil, propusiera un plan de pacificación, al tiempo que se anunciaba la detención de varios implicados.



“¿Qué hubiese pasado con esa banda si no hubiese sido la señora Spear y su esposo los fallecidos sino cualquier otro ciudadano?”, se pregunta el sociólogo Roberto Briceño, coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia.



“Casi nunca los van a buscar (a los responsables de los delitos), y ante eso el pasaje al acto violento es muy fácil, porque no tiene consecuencias penales ni jurídicas”, agrega Briceño.




Pobres contra pobres



La relación causa-efecto entre pobreza y violencia no funciona en Venezuela, un país de renta media que gracias a sus reservas petroleras llegó a ser la envidia de América Latina en los años 70 y que desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999 ha reducido considerablemente los niveles de pobreza.



“El chavismo ha tenido en sus manos el mayor ingreso petrolero de la historia de Venezuela y ha implantado numerosos programas de ayuda social y redistribución de riqueza pero, al mismo tiempo, ha tenido la mayor tasa de homicidios”, advierte Briceño León.



“El 83% de los homicidios del país son pobres que matan a pobres. No se trata de revanchismo social”, agrega el sociólogo, que recuerda que en 1998 hubo 4.550 asesinatos y que 2013 cerró con más de 24.000 a pesar de los planes de seguridad lanzados por los gobiernos durante los últimos años. “Estos planes eran preventivos, más centrados en lo material que en lo normativo. El chavismo tenían la concepción equivocada de que el origen está en la pobreza y la desigualdad”, explica.



Para el criminólogo Mármol, “lo que genera una sociedad violenta es la falta de cumplimiento de leyes, de líderes políticos que den el ejemplo para construir un modelo ciudadano de convivencia”. “Si no hay instituciones fuertes que se dirijan bajo el manto de la ley, lo que se crea es una anarquía, una tierra de nadie donde la ley del más fuerte se impone”, opina refiriéndose a las bandas criminales que controlan muchas favelas.



Otra causa de la violencia es el gran número de armas que circulan en Venezuela -según las fuentes, entre 3 y 18 millones- a pesar de los planes de desarme del gobierno. “Muchas vienen de Colombia para proteger la ruta de la droga que pasa por Venezuela hacia Europa. Otras sirven para alimentar grupos irregulares -guerrilla y paramilitares- que operan en la frontera. También las hay producto de la corrupción, que son extraídas de manera ilegal de la policía y comercializadas”, explica Gorriño.



Para él, el gobierno también ha fallado en el tratamiento del delincuente, con unas cárceles con graves problemas de hacinamiento e insalubridad, así como en las políticas de reinserción. 



“Son depósitos de hombres donde imperan las mafias armadas, donde hay unos jefes de bandas que son los llamados 'pranes' que cobran por todo. Una cárcel es una escuela de delito donde el delincuente sale mucho peor a la calles”, explica.






Más muertes en Venezuela

La extendida impunidad, que deja 92 de cada 100 homicidios sin resolver, es el principal incentivo de los criminales en Venezuela, uno de los países más violentos del mundo, conmocionado estos días por el asesinato de una ex reina de belleza.

Más muertes en Venezuela

Editorial
El Espectador, 10 de enero de 2013

El brutal asesinato de la exmiss Venezuela y actriz Mónica Spear, de su pareja y las heridas a su hija de cinco años, mientas viajaban por el centro del país, ha puesto al gobierno del presidente Nicolás Maduro en calzas prietas por estos días.

Mónica Spear
 Este hecho ha sido el detonante para evidenciar la gravedad de los cerca de veinticinco mil homicidios por año que han convertido el país vecino en uno de los más peligrosos de la región.
Como lo hemos mencionado antes en este espacio, la inflación, la corrupción, la ineficiencia gubernamental, la devaluación de la moneda y el deterioro en materia de seguridad azotan a Venezuela por igual. Cuando llegó el chavismo al poder, las cifras en este último campo, que no dejaban de ser preocupantes, estaban por el orden de los cinco mil homicidios por año. La palpable realidad de que la situación se ha multiplicado por cinco a lo largo de estos 15 años tiene, según los estudiosos del tema, diversas variantes.
En primer lugar, se demuestra que no hay una relación directa entre delincuencia común y las condiciones de pobreza. Si de acuerdo con los indicadores de la Cepal se registran mejoras en varios campos, ¿cómo es posible que al mismo tiempo hayan aumentado exponencialmente el delito y el número de hechos de sangre? En la sola ciudad de Caracas los periódicos registran, apenas los fines de semana, entre 30 y 60 asesinatos ocasionados por robos en los que se utiliza tal tipo de sevicia que terminan usualmente con la muerte de las víctimas.
El sociólogo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, ha venido desgajando de tiempo atrás la complejidad del problema. Dado que no existen datos oficiales creíbles, el Observatorio calcula la situación actual en 79 muertes por cada 100.000 habitantes, muy por encima de las 39 que reconoce el Gobierno. Cree que el crimen de Spear es “un grano más (…) en ese incremento sostenido de la violencia (…) en la última década”, con el agravante del mayor “ensañamiento en la ejecución de las acciones de los delincuentes”.
Para Briceño, el discurso del presidente Chávez estuvo cargado de violencia, elogio de la violencia y a los violentos, así como la descalificación y la amenaza permanente al contrario. Para un líder con honda llegada popular, este tipo de mensajes repetidos diariamente fueron una suerte de patente de corso para actuar. Algo que, de paso, debería servir de lección a quienes aquí en Colombia siguen creyendo que la virulencia en el discurso de nuestros líderes no tiene perversas consecuencias sobre la cultura social.
Todo agravado —y volvemos a Venezuela, pero el eco resuena también en lo local— por el hecho de la rampante impunidad. El dato del Observatorio es escalofriante: “para 1998, por cada 100 homicidios que se cometían en el país, hubo 118 detenciones. Desde hace cinco años, por cada 100 homicidios que se cometen en el país teníamos 8 o 9 detenciones”. Es decir, que en el 92% de los homicidios ni siquiera hay detenidos.
En este caso, como se trataba de una exreina de belleza y además actriz de telenovela, dos temas enraizados en la cultura popular venezolana, el tema adquirió tal dimensión que el presidente Maduro convocó, en buena hora, a los gobernadores y parte de los alcaldes electos recientemente para dialogar y buscar salidas concertadas. Entre ellos a Henrique Capriles Radonski, su principal contrincante en la oposición. Este es el tipo de acciones que hay que llevar a cabo para actuar de manera coordinada frente a una amenaza común a todos los ciudadanos. Es un paso en el camino correcto.
Los más escépticos recuerdan que ya con anterioridad se han anunciado medidas y leyes contra el delito, pero no han pasado de los anuncios o del despliegue de soldados en las calles, sin un efecto de fondo. Es de esperar que por fin prime la sensatez y que al otro lado de la frontera tanto tirios como troyanos decidan asumir conjuntamente esta batalla esencial contra la delincuencia y la violencia.

Thursday, January 9, 2014

El asesinato de Mónica Spear altera la agenda política de Venezuela

Monica Spear

El asesinato de una exmiss altera 

la agenda política de Venezuela

Maduro convoca a todos los gobernadores, incluido Capriles, ante la enorme conmoción por la muerte a tiros de Mónica Spear a manos de delincuentes comunes



Monica Spear, al ser elegida Miss Venezuela en 2004. / ANDREW ALVAREZ (AFP)
No solo fue el nombre de las víctimas -la ex miss Venezuela 2004 y exitosa actriz de telenovelas Mónica Spear, su exesposo, el irlandés Thomas Henry Berry y la pequeña hija de ambos, de cinco años- sino la manera cómo ocurrió el hecho: la noche del Día de Reyes, y después de caer en un bache de la autopista Puerto Cabello-Valencia, en la zona centro costera del país, estallaron dos llantas del vehículo que los transportaba. Poco después una grúa los socorrió. Mientras subían el automóvil en una plataforma para continuar la marcha aparentemente llegaron unos delincuentes para robarlos. Los primeros datos recabados por la policía científica indican que Spear y su familia se encerraron en el vehículo, que fue baleado. Según su manager la actriz recibió un disparo mortal y su exesposo tres balazos. Ambos fallecieron. La niña sobrevivió al ataque con una herida en la pierna.
La amplia divulgación que recibió la fatal noticia la mañana de este martes provocó un estremecimiento pocas veces visto en el país. Las redes sociales estallaron con indignación y tristeza y convirtieron la etiqueta MonicaSpdear en una tendencia nacional. El Gobierno tuvo entonces que modificar su agenda del día. Al mediodía la televisora del Estado Venezolana de Televisión, que hace varios años desterró de su programación cualquier alusión a la rampante inseguridad de este país -que el año pasado, de acuerdo a los estimados de la organización Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), cobró la vida de 24.763 personas-, mostró al presidente Nicolás Maduro reunido con un grupo de artistas chavistas asociados en el colectivo Movimiento de Artistas por la Vida y la Paz. Uno de ellos, Manuel Sosa, fue la primera pareja de telenovela de la actriz asesinada. La habitual voz tronante del Presidente trocó en un susurro que explicaba a los presentes detalles del caso y revelaba también el luctuoso ánimo del país.


Spear desfila en la final de Miss Universo 2005 in Bangkok. / RUNGROJ YONGRIT (AFP)
A la salida de esa reunión el vocero del colectivo, el actor Roberto Messuti, pidió que no se politizara un hecho trágico. “No lo conviertan en un circo político porque es claramente palpable los esfuerzos del Ejecutivo en materia de seguridad”, agregó el director de la policía científica José Gregorio Sierralta cuando informó los primeros detalles del doble homicidio. Ambos comentarios revelaron la principal crítica hecha por el chavismo a lo largo del día. No obstante, todas las declaraciones de los voceros oficialistas resultaron insuficientes para contener la crisis comunicacional desatada. Con genuino dolor las figuras públicas contrarias al gobierno no escatimaron críticas contra los fallidos planes de seguridad y colocaron muy de relieve el fracaso del chavismo en combatir la violencia ciudadana en los últimos tres lustros. De Spear resaltaban no solo el trágico destino de su hija huérfana, sino también su inmensa espiritualidad y un apego a su tierra que muchos han puesto en duda en los últimos tiempos.
La muerte también ocurre justo cuando el gobierno intenta rescatar el turismo interno mediante un eslogan que promociona a Venezuela como un destino "chévere" (magnífico, en la jerga local), al tiempo que casi tacha de traidores a la patria a los líderes políticos opositores que se fueron de vacaciones al exterior durante las recientes festividades de fin de año. El gremio artístico también la emprendió contra el principal artífice de la campaña, el ministro de esa cartera Andrés Izarra, quien ha minimizado el impacto de la inseguridad en el turismo nacional y extranjero. En 2010, por ejemplo, se mofó en una entrevista con la cadena CNN de las cifras presentadas por el OVV. En 2013 la organización calculó que en Venezuela asesinaron a 79 de cada 100 mil venezolanos. El ministro del Interior y Justicia Miguel Rodríguez Torres ha refutado esas informaciones y asegura que en 2013 se redujeron 17% los homicidios y 51% los secuestros, con una tasa de 39 personas que perdieron la vida por cada 100 mil habitantes.
A los venezolanos, sin embargo, parece importarles poco la diferencia entre los cálculos y en general cualquier alusión a las explicaciones de algunos voceros del gobierno, que buscan “en los antivalores generados por el capitalismo” la explicación a la violencia generalizada que vive el país. Hay mucho dolor e indignación. Maduro pareció acusar ese sentimiento porque a mitad de la tarde del martes, mientras esperaba la visita de su homólogo Evo Morales en el aeropuerto de Maiquetía, decidió dar una segunda declaración a los medios del Estado mucho más firme que la primera.
El Presidente comenzó su intervención revelando que había conversado con los investigadores de la policía científica para encontrar la razón “a la saña criminal” con la que acribillaron a Mónica Spear y su familia. Luego dijo que ajustará los planes de seguridad y que se reunirá este miércoles con todos los gobernadores del país y los alcaldes de 79 municipios donde es más crítica la criminalidad. La advertencia más fuerte la reservó para el final: “Si bien le he tendido la mano a los jóvenes que están en la antivida, también iré a fondo contra los que quieran matar a hombres y mujeres de bien. Le hablo a los criminales: ¿qué explicación tienen para matar? Lo digo con indignación y dolor. Yo asumo mi responsabilidad. El que quiera venir a matar va a tener mano de hierro. Que nadie se equivoque”.
La oposición política tampoco fue indiferente al doble homicidio. El líder Henrique Capriles y otros relevantes cargos como el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, expresaron sus condolencias. Capriles incluso fue mucho más allá y escribió en su cuenta de Twitter en horas de la mañana antes del anuncio de Maduro:"Nicolás, te propongo poner de lado nuestras profudas diferencias y unirnos contra la inseguridad en un solo bloque". Hasta ahora no está confirmada la hora de la reunión, pero todo parece indicar que es más que posible un encuentro cara a cara entre los principales rivales de la política local. Sin embargo, Capriles aclaró a EL PAÍS que no tenía información sobre esa cita. “Ahora, con respecto al tema de la inseguridad de los venezolanos siempre estaré dispuesto a hablar y trabajar sea quien sea. Para mí es un tema sagrado”.
Spear, nacida en Maracaibo, estado Zulia, en 1984, tuvo un corto pero fulgurante paso en la televisión venezolana. Protagonizó culebrones en Venezuela –Mi prima Ciela y La mujer perfecta- antes de residenciarse en Estados Unidos en 2011, donde estaba contratada por la cadena Telemundo. Era solo una etapa en su vida. Tímida, más bien despistada, siempre escogió regresar al país a pesar de las ofertas que, según sus compañeros, tenía en Los Ángeles. Quizás lo que más duela a sus seguidores es la cruel muerte que le ha correspondido a ese temperamento optimista.



El efecto colectivo del asesinato de Mónica Spear

El efecto colectivo del asesinato 

de la ex Miss Venezuela Mónica Spear

 Miércoles, 8 de enero de 2014
mónica spear, exmiss Venezuela
En un país en el que decenas de personas mueren de manera violenta cada semana, el asesinato de una exreina de belleza y popular actriz ha impactado a la sociedad venezolana como si se tratara de un hecho singular, nunca visto.
El crimen de Mónica Spear, Miss Venezuela 2004, y su esposo, el empresario británico Henry Thomas Berry, en una autopista del centro del país ocurrido la noche del lunes, remueve los temores de todo venezolano: caer víctima de la delincuencia en cualquier momento en cualquier lugar y no solo ser asaltado, sino morir en el evento.
El despliegue en los medios de comunicación y el acalorado debate que se ventila en las redes sociales podría dar la impresión de que es un episodio nunca visto, alarmante por el nivel de violencia gratuita y por la relevancia de la víctima.
Pero las historias de muertes violentas de venezolanos son cosa de cada día. Las llamadas páginas rojas de la prensa no se dan abasto para reportar con detalles todos los casos de fallecidos en el transcurso de un asalto, en medio de tiroteos entre bandas criminales o en ajustes de cuentas.
Pareciera que de tanto repetirse, ese tipo de conteo trágico deja de ser noticia. Puede que sean inmensas tragedias personales o familiares, pero para el conjunto de la sociedad el fenómeno se ha convertido en un repetitivo mar de fondo, que resultaría aburrido si no fuera por lo dramático que resulta vivir en semejante situación.
Lo que deja claro esos casos –los que generan titulares internacionales como el de Spear y su esposo y los que pasan inadvertidos- es la insensatez de la violencia venezolana, donde muchas veces se mata por las razones más baladíes.

Thomas Henry Berry, de 39 años de edad y de nacionalidad irlandesa, fue asesinado junto a su  exesposa la actriz Mónica Spear.

Asaltantes de camino

Las primeras investigaciones policiales indican que Spear y su esposo fueron víctimas de un modus operandi que usan comúnmente los asaltantes de camino en la Venezuela del siglo XXI: un obstáculo colocado en la vía que dañó el vehículo en el que viajaban por la autopista entre Puerto Cabello y Valencia, en el centro del país.
Mónica Spear, Miss Venezuela 2004
La muerte de Spear ha generado una ola de expresiones de dolor e indignación entre los venezolanos.
La versión oficial indica que forzados a detenerse y mientras eran asistidos por una grúa, se presentó un grupo de delincuentes y, por razones que todavía quedan por esclarecerse, dispararon contra la familia que se había refugiado dentro del vehículo.
Ese tipo de explosiones violentas aparentemente injustificadas por parte de personas armadas es común en Venezuela, donde a cualquiera que lo hayan robado o sometido a un secuestro express suele ufanarse cuando echa el cuento de que "no pasó nada", como si el trauma de verse despojado de sus bienes o de su libertad no fuera "algo".
La inseguridad es un problema que no distingue clases sociales: desde el potentado empresario, el obrero que regresa a su casa en lo alto del barrio pobre o una ex Miss Venezuela que pasa vacaciones en su país, pueden engrosar la lista de las más de 24.000 muertes que se produjeron en el país, según el informe del 2013 del no gubernamental Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV).
Las cifras oficiales, que por primera vez en diez años presentó el gobierno venezolano, hablan de un número menor pero igualmente alarmante: 16.000 muertos en 2012, un promedio de 43 por día.
Con esas cifras de espanto, no es extraño que en Venezuela cualquiera pueda contar alguna experiencia propia o de alguien cercano a quien le haya pasado algo con la delincuencia.
De tanto repetirlo se hace común, hasta que cae alguien como Spear, madre joven, actriz popular, y las compuertas de la indignación colectiva se abren, como ha quedado patente en los comentarios colocados desde el martes en redes sociales.
En el ensordecedor debate sobre el caso Spear interviene no sólo la preocupación y tristeza ciudadana sino la omnipresente polarización política que padece la sociedad venezolana.

Muertes en ascenso

2003 - 11.342 homicidios
2013 - 24.763 homicidios
Fuente: Observatorio Venezolano de la Violencia
Inevitablemente, el problema de la inseguridad se le achaca a la acción, o falta de ella, del gobierno que en 14 años de hegemonía "chavista" ha ensayado unos 20 programas policiales, con gran fanfarria pero sin demasiado éxito, a juzgar por el continuo crecimiento de las cifras de muertes violentas.
Con el argumento de que se trata de un tema que no repara en simpatías políticas, tras conocerse la noticia de la muerte de la actriz, el líder de la oposición, el gobernador Henrique Capriles, convocó a través de su cuenta Twitter al presidente Maduro a trabajar conjuntamente para diseñar una política integral de seguridad.
Poco después, aunque sin hacer referencia a la invitación del líder opositor, el gobierno anunció una reunión de gobernadores y alcaldes para reforzar los planes policiales y de prevención del delito.
Los portavoces oficiales, al tiempo de lamentar la muerte de Spear y su esposo, también han pedido que no se use el caso como bandera política, porque saben que el de la seguridad es el flanco más débil que exhibe la gestión gubernamental.
Por tanto es el filón que mejor puede aprovechar la oposición para minar las bases de apoyo popular del gobierno, sobre todo considerando que los más afectados por el fenómeno de la violencia son los más pobres, que es justo donde aún se encuentra la mayor base de apoyo al chavismo.

Problema en crecimiento

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Maduro ha sacado al ejército a la calles en un intento por reducir la inseguridad.
Cuando en 1999 Hugo Chávez llegó al poder, se registraban unas 5.000 muertes violentas en Venezuela. Ya para ese entonces la inseguridad era tema que preocupaba a los venezolanos que reconocían que la suya era una sociedad violenta.
Durante mucho tiempo la estrategia oficial fue achacar el problema a la creación de "matrices de opinión" interesadas cuyo fin era desprestigiar y finalmente derrocar la llamada revolución bolivariana.
Incluso se puso fin a la práctica de informar oficialmente sobre los índices delictivos con regularidad y hasta se cerraron las salas de prensa en las dependencias policiales.
Tras la muerte del líder venezolano en marzo de 2013, el presidente Maduro, cambió de estrategia y reconoció por primera vez que la inseguridad no es una "percepción" sino un problema real que angustia a los venezolanos, como indican todas las encuestas de opinión.
Maduro tomó la polémica medida de sacar el ejército a las calles en un nuevo plan de seguridad.
Para un visitante extranjero poco acostumbrado a ver soldados de verde oliva en las esquinas llevando terciados sus fusiles de guerra, la imagen dista mucho de tranquilizar y más bien parece hablar de un país en guerra, aunque claro está, no sea ese el caso.
Pero el número de caídos por armas de fuego, la profusión de bandas armadas y el estado de sitio en el que viven forzosamente muchos venezolanos, sobre todo en los barrios pobres, donde circular de noche puede ser una sentencia de muerte, refuerza la percepción de muchos de que viven una situación peor que la de la enguerrillada Colombia o países del Medio Oriente.
El fenómeno de la violencia luce imparable en el corto plazo. La experiencia indica que el escándalo generado por el asesinato de Spear quedará eventualmente opacado por otros eventos, hasta que quizá otro crimen notable vuelva a remover la indignación colectiva.



Friday, November 29, 2013

El Gobierno venezolano considera un delito informar del desabastecimiento

El Gobierno venezolano considera un delito informar del desabastecimiento

La Comisión Nacional de Telecomunicaciones abre un procedimiento sancionador contra la cadena Globovisión por la transmisión de un reportaje sobre las fallas de productos básicos



    Nicolás Maduro este lunes en un acto. / AFP
    Es, de lejos, el principal problema que ha enfrentado Nicolás Maduro en sus cinco meses de gestión y no hay manera de que pueda superarlo. Por eso ahora el Gobierno trata de controlar mediante la intimidación la información emitida por los medios locales sobre el crónico desabastecimiento que azota al país. Este lunes la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) abrió una investigación, que culminará con una segura sanción, al canal local Globovisión por emitir un programa que informa de la carestía de productos de primera necesidad y de otros rubros.
    De acuerdo con Conatel, hay en ese programa, llamado “Caso de investigación”, elementos “que podrían generar zozobra en la ciudadanía”. “Se habla de una supuesta escasez o acaparamiento tanto de vehículos como de algunos productos alimenticios en todo el país”, explicó el presidente del organismo Pedro Maldonado.
    Si finalmente se concreta la sanción la cadena debería pagar como multa el 10% del ingreso bruto declarado durante el año fiscal anterior. Globovisión ya tuvo que pagar un porcentaje algo inferior -7.5%- cuando el regulador impuso una multa por la cobertura del motín de la cárcel de El Rodeo. Hace dos años el medio era controlado por Guillermo Zuloaga, un enemigo del Gobierno de Chávez, quien el pasado 14 de abril vendió el canal a tres empresarios sospechados de conexiones con el gobierno.
    Desde entonces el canal ha rebajado de forma evidente su perfil combativo hasta el punto de que hoy es una cadena comedida en sus críticas hacia el Ejecutivo, pero es evidente que un Gobierno acosado por la carestía es muy sensible a que se refuerce esa opinión generalizada. El oficialismo se ha encargado de transmitirle a su público que si los alimentos escasean o la luz falla es consecuencia del boicot de capitales locales y transnacionales.
    Esa decisión se produce después de que el sábado Maduro diera plazo hasta octubre para que cesara lo que ha llamado “una guerra eléctrica y económica”. Si no fuera así, el presidente ha asegurado que la llamada revolución bolivariana asumirá una nueva etapa. “Ustedes saben lo que tienen que hacer, a dónde dirigirse, tomar el poder en cada avenida y en cada autopista”, dijo el sábado en un acto con la militancia del Partido Socialista Unido de Venezuela en el estado Vargas, vecino a la capital. También instó a la fiscal general Luisa Ortega Díaz a tomar medidas contra los medios de comunicación que a su juicio emiten propaganda de guerra al estimular las compras nerviosas.
    Las palabras de Maduro indican que mantendrá o profundizará el modelo que heredó de su padre político, a pesar de que ya no se pueden ocultar las grietas de un modelo de control de precios que lleva una década. Cualquier modificación de la política económica sería entendida como una traición al legado. Los últimos días el jefe de Estado venezolano ha reiterado que encabeza un Gobierno fuerte y que tiene los medios para seguir avanzando en el diseño de país que formuló el fallecido Chávez. En los próximos días el mandatario explicará ante la Asamblea Nacional el plan de gobierno para los próximos seis años, que amplía las líneas maestras esbozadas en la campaña presidencial del pasado octubre.

    La prensa ante el ataque populista latinoamericano

    Maduro se otorga plenas facultades para "castigar la guerra psicólogica que ejerce la prensa escrita, la televisión y la radio"



    Cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, le ordena en tono militar al Poder Judicial y a la Fiscalía General de la República (dos instituciones que se suponen no deben estar subordinadas al Poder Ejecutivo) que evalúen “medidas especiales” que le otorguen al primer mandatario plenas facultades para “castigar la guerra psicológica que ejerce la prensa escrita, la televisión y la radio” con las informaciones “que difunden sobre el desabastecimiento de alimentos en Venezuela” cualquier observador desprevenido puede llegar a creer que se trata de un disparate que alguien de mala fe puso en boca del presidente venezolano.
    Lamentablemente lo que usted leyó es absolutamente cierto y forma parte de la tragedia que hoy vive Venezuela y en especial sus medios de comunicación. Por si quedarán dudas, Nicolás Maduro afirmó sin que le temblara el pulso que “esta cobertura mediática de los medios privados va en contra de la seguridad alimentaria del pueblo y contra la vida económica de la nación”. No hay dudas de que el sistema cubano desembarcó aquí y vino para quedarse.
    De manera que en este momento cualquier inquieto pensador latinoamericano debería estar preocupado sobre la forma en que el crecimiento del neoautoritarismo en esta parte del mundo está condicionando, de manera acelerada, el comportamiento no sólo de los grandes medios de comunicación social sino también de las redes sociales. Ya no se trata de los archiconocidos problemas generados por la aparición de las nuevas tecnologías y el desalojo de nuestras vidas cotidianas de los periódicos en papel. Es otra enfermedad más peligrosa y mortal para la democracia y sus modernizados medios independientes.
    Hoy, como lo fue en la agitada Europa de los años 30, el peligro que amenaza a los medios de comunicación nace del control político e ideológico que traen consigo los nuevos modelos de gobierno que, travestidos de democracia, vocean en calles y mitines las bondades de un nuevo populismo que arrasará con las deficiencias y maldades de las democracias representativas.
    En esta parte del continente americano y en especial en Suramérica y el Caribe, la prensa siempre desempeñó un papel rotundo en la llegada al poder de las democracias y en la difusión de sus valores fundamentales que ellas conllevan como lo son la libertad de pensamiento y expresión, la calidad de nuestra vida, la crítica y la discusión abierta, el equilibrio de los poderes, el sometimiento de lo militar a lo civil y el respeto a lo establecido en la Constitución.
    Pero desde hace unos quince años gobierna en Venezuela un régimen que, si bien nació de los votos, nunca tuvo en su mente un desarrollo más vigoroso de la democracia sino más bien persiguió, desde un primer momento, el control progresivo y absoluto del poder.
    Desde luego que esto no es posible llevarlo a cabo sin reducir el papel de los medios de comunicación y de limitar día tras día su ámbito de acción. Hoy podemos decir que el neopopulismo que manda en Venezuela ha logrado cercar a la prensa de una forma tan agresiva y eficaz que, sin ser pesimistas a ultranza, ya podemos decir que los periódicos, las radioemisoras y las plantas de televisión independientes tienen sus días contados, a menos que cambien los vientos de la historia.
    Decenas de radioemisoras en el interior del país y en la capital han cesado sus trasmisiones ya sea por el boicot publicitario de parte del gobierno, de la no renovación de sus licencias para operar públicamente y de las amenazas y ataques de bandas armadas que asaltan sus locales y golpean y persiguen a sus periodistas.
    No se trata de exageraciones políticas o propagandísticas pues en mi carácter de miembro de la comisión de libertad de prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) me ha tocado el doloroso deber de recoger pruebas, indagar estos hechos, redactar informes y acumular expedientes de esta guerra sin cuartel del gobierno venezolano contra la libertad de prensa y de expresión.
    Las televisoras no escapan a este vandalaje y el caso del cierre a la fuerza de uno de los principales canales de televisión (RCTV) produjo una conmoción nacional e internacional. Los equipos de transmisión de RCTV y sus antenas repetidoras fueron objeto de expropiación, y se abrieron juicios en los tribunales contra sus directivos.
    Igual ha sucedido aunque en menor medida contra el canal de noticias Globovisión, cuyos dueños sufrieron ataques y amenazas diarias hasta que finalmente vendieron sus acciones. No contentos con ello, los nuevos dueños han sido objeto de medidas restrictivas sobre su programación y luego fueron multados por haber trasmitido imágenes que ponían en evidencia el grado de escasez de alimentos que se sufre en Caracas y el resto del país. También las televisoras del interior de Venezuela en su gran mayoría han dejado de operar o han pasado a manos de amigos del régimen, cuidándose muy bien de ejercer el derecho a la crítica.
    En el caso de la prensa escrita la situación no es mucho mejor. Los principales insumos (papel, tinta, repuestos, etcétera) deben comprarse mediante un cupo en dólares que concede a su real gana y bondad, Cadivi, un organismo oficial encargado de aprobar las solicitudes de divisas para importar papel de Estados Unidos y Canadá. No es necesario advertir que si bien este mecanismo oficial no ha dejado de funcionar sí resulta complicado y es en extremo burocrático e intimidante. Basta pensar en los efectos devastadores que tiene sobre la importación de papel las sucesivas devaluaciones de la moneda que prácticamente llevan a la quiebra a las pequeñas y medianas empresas periodísticas.
    En el caso de nuestro periódico, El Nacional, hemos sobrevivido a un largo boicot publicitario de parte del régimen, que ha dado órdenes precisas para que ningún aviso del gobierno, o de la petrolera PDVSA, sea publicado en nuestras páginas. Incluso, el Consejo Nacional Electoral, un organismo que se supone independiente del poder central, se niega a colocar los avisos con información vital para el ciudadano como los lugares de votación, la forma de votar, los llamados a acudir a las urnas y los resultados oficiales.
    También hemos sido blancos de ataques de militantes enardecidos (al estilo de los años previos al nazismo en Alemania) que han puesto en peligro la integridad física de los periodistas y la seguridad de nuestras instalaciones. Contra los directivos de El Nacional se han introducido decenas de querellas ante los tribunales por causas nimias o carentes de fundamentos. Cualquier recurso ante los tribunales de alzada o de las Salas del Tribunal Supremo es un esfuerzo inútil porque siempre termina siendo rechazado sin estudiar los argumentos de fondo.
    Finalmente nos encontramos ante una situación de fragilidad y desprotección total de parte del Estado y sólo contamos con el apoyo de la opinión pública, los grupos organizados de la sociedad como gremios y sindicatos no oficialistas, las universidades y sectores mayoritarios de la Iglesia Católica, a pesar de que somos un medio laico, abierto a todas las religiones y tendencias democráticas.
    Ha sido para nosotros un apoyo vital el que organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Grupo de Diarios de América (GDA), la Corte Internacional de Derechos Humanos y la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), las organizaciones como Reporteros sin Fronteras, se hayan hecho eco de nuestra situación dándonos apoyo y aliento para seguir adelante.
    Sin embargo también hemos sentido el silencio de los gobiernos y los partidos democráticos de Europa que, sin más, han aceptado las acusaciones sin fundamento que el régimen nos lanza por doquier, etiquetándonos de golpistas y de ultraderecha. Somos estrictamente, en verdad, un medio independiente y democrático que lucha contra un régimen populista y antidemocrático.





    Venezuela / Maduro decreta un día de lealtad con Chávez


    Maduro decreta un día de lealtad con Chávez

    La fecha coincidirá con la última aparición pública del líder venezolano fallecido el 5 de marzo


    Como Perón, Hugo Chávez también tendrá su día de la lealtad. Será el 8 de diciembre. El anuncio lo hizo el presidente Nicolás Maduro y se sumará a las efemérides patrias del chavismo: 28 de julio, cumpleaños del comandante presidente; 8 de agosto, fecha de su ingreso a la Academia Militar; y el 4 de febrero, momento de su puesta de largo con el golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez.
    El nombre completo, según reveló el jefe del Estado venezolano en su cuenta de Twitter, será Día de la Lealtad al Legado de Chávez y del Amor a la Patria. La fecha es trascendental para el Gobierno por dos motivos: no solo es el primer aniversario de la ùltima apariciòn pùblica del finado mandatario, en la invistiò a Maduro como su delfìn, sino que este año coincidirá con la celebración de las elecciones de alcaldes y concejales que muchos analistas consideran como un plebiscito sobre la gestión de Maduro.
    El presidente añadió que el 8 de diciembre será “un día de lealtad movilizada, de amor en acción del pueblo que jamás le fallará a Chávez”. Para el Gobierno es vital mantener la mayoría de las alcaldías y escaños municipales para avanzar en el proyecto que legó Chávez. El martes, al explicar su decisión, Maduro sugirió que ese 8 de diciembre de 2012 el presidente era consciente de la inminencia de su muerte. “Aún con su dolencia vino con mucha serenidad y fuerza a despedirse de su patria”, dijo.


    La canonización de Chávez marcha a pasos agigantados. Cada alocución oficial finaliza con el invariable “Chávez vive, la lucha sigue”. El canal del Estado Venezolana de Televisiòn emite unos cortos llamadosLo dijo Chávez que muestra extractos de sus copiosas intervenciones. Vive Televisión, otra estación oficial, transmite los domingos pasajes de Aló, Presidente, el programa dominical que no tenía hora de inicio ni final. Las palabras por lo general pretender reforzar la moral revolucionaria o son llamadas de autocrítica que sirven como guía para orientar a la militancia en la actual coyuntura.
    Maduro ha pasado seis meses turbulentos al mando de Venezuela. Después de obtener una precaria ventaja en las elecciones del pasado 14 de abril y en medio de una severa crisis de abastecimiento, el mandatario ha sobrevivido gracias al fuerte espíritu corporativo del chavismo y a la disposición de sus adversarios de seguir su protesta por el camino que indica la Constitución. Su principal adversario Henrique Capriles no reconoce los resultados y espera la resolución del caso en el fuero internacional. El Supremo venezolano ya cerró la vía legal en el país.

    Thursday, November 28, 2013

    Venezuela / La caza del dólar


    La caza del dólar en Venezuela

    El billete verde es el bien más preciado en el país, pero sólo los elegidos, o los que puedan pagar su alto costo en el mercado negro, pueden tenerlo



    Dos venezolanos en una calle de Caracas. / JUAN BARRETO (AFP)
    Mientras el desabastecimiento y el malestar entre los venezolanos por la recurrente falta de alimentos básicos se acrecienta, el Gobierno de Nicolás Maduro intenta aliviar las causas que originaron esta situación, derivadas del sistema de controles a la economía impuesto por su antecesor Hugo Chávez hace una década. Pero el Gobierno se enfrenta a un problema. No tiene dólares oficiales para satisfacer la demanda de productores y comerciantes.
    Esta semana el alza del dólar en el mercado negro, con la que se reponen muchos de los bienes no esenciales que se consumen en el país, multiplica por siete el valor referencial de la tasa oficial, de 6,30 bolívares por dólar. Cada día que pasa el salario se deteriora, se acentúa la escasez —que entre enero y agosto exhibe un promedio de 19.9% según las cifras del Banco Central de Venezuela— y aumenta la inflación, la más alta de América Latina, que entre enero y agosto de 2013 trepó al 45% interanual, triplicando el registro del mismo período de 2012.
    Se espera que en los próximos días se anuncie un nuevo mecanismo para aliviar la presión sobre la cotización de la moneda estadounidense en el mercado negro, que en el último mes subió un 20%. El Gobierno, sin embargo, esta vez tiene un menor margen para maniobrar. Venezuela, que prácticamente sólo exporta petróleo (representa el 96,23% de sus ingresos al término del segundo semestre del año), depende mucho del oxígeno de una mermada Petróleos de Venezuela (PdVsa) para abastecer ese mercado cambiario.
    Cálculos de la firma Ecoanalítica indican que PdVsa solo dispone de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo para generar caja. Si eso se compara con la cantidad disponible para vender en 2012 (2,15 millones) se constata una reducción de 400.000 barriles diarios de crudo que no podrá colocar. El Gobierno de Nicolás Maduro dejará de cobrar unos 14.600 millones de dólares. Además de lo que consume el mercado interno, PdVsa entrega 250.000 barriles diarios a China para honrar el pago de préstamos y otros 200.000 a los países que forman parte de PetroCaribe a cambio de alimentos, ropa, cemento y profesores de inglés. Otra empresa local, Econométrica, es aún más pesimista en sus proyecciones. Su director, Ángel García Banchs, estima que la estatal petrolera sólo tiene para vender 1,4 millones de barriles, de los cuales habría que deducir unos 200.000 que corresponden al intercambio de crudo venezolano por médicos y entrenadores deportivos cubanos firmados en 2000 por Hugo Chávez y Fidel Castro.

    PdVsa solo dispone de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo para generar caja
    En uno u otro caso está claro que la razón del desabastecimiento son los compromisos asumidos por la política internacional del chavismo y la incapacidad de incrementar la producción petrolera al mismo ritmo que la demanda. Venezuela produce unos 2,9 millones de barriles diarios, pero cada día hay menos petrodólares que vender. Para compensar la falta de flujo de caja el Gobierno ha diseñado un plan. Maduro iniciará el sábado una gira de doce días a China en aras “de reforzar la multipolaridad o la política internacional de respeto y cooperación con los países que se oponen al intervencionismo de Estados Unidos”, según el presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, Yul Yabour, que el martes aprobó el permiso para que se ausentara. El propósito no es tan nebuloso como parece: Caracas espera que en ese viaje se amplíe la ayuda financiera que ya recibe de Pekín. En su cuenta de Twitter el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, ya anunció un nuevo préstamo de 5.000 millones de dólares a través del Fondo Chino-Venezolano.
    Aunque ese dinero no podrá ser ofertado directamente al mercado cambiario en ciernes, sí alivia la presión del Gobierno. En años pasados el Sitme, el mecanismo alternativo diseñado para otorgar los dólares que no entregaba la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), liquidaba unos 40 millones de dólares diarios, pero el Gobierno decidió eliminarlo en febrero debido a que descubrió importaciones ficticias. El ministro de Planificación, Jorge Giordani, reveló entonces que se habían defraudado al Estado unos 5.000 millones de dólares. “El sector privado sólo exporta 3.000 millones de dólares, pero demanda 30.000. ¿Qué clase de burguesía es esa? Son parásitos”.

    Venezuela sólo tiene reservas líquidas para  cuatro días de importaciones
    En realidad todo el mundo en Venezuela entiende que la única manera de proteger el patrimonio y generar rápida riqueza es hacerse de dólares subsidiados para luego revenderlos en el mercado negro. Un oscuro objeto de deseo no siempre disponible. Ese es un dolor de cabeza que el Gobierno no ha logrado aliviar con ninguna estrategia. Ningún negocio puede dar una rentabilidad mayor y el Estado tampoco logra el objetivo de lograr que se mantengan en el país las reservas internacionales. Valga un dato para ilustrarlo. El economista García Banchs dice que Venezuela sólo tiene 800 millones de dólares en sus reservas líquidas que equivalen según sus cálculos a cuatro días de importaciones. Cuando Carlos Andrés Pérez asumió la presidencia de Venezuela el 2 de febrero de 1989 tenía 300 millones de dólares en las arcas. Tres semanas después de aplicar un duro ajuste macroenonómico se produjo el estallido social conocido como el Caracazo.