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Tuesday, February 11, 2014

Wendi Deng / Las piernas de Tony Blair

Wendi Deng

Las “muy buenas piernas” de Tony Blair

Una nota secreta de la exmujer de Murdoch, publicada ahora por una revista, coloca al ex primer ministro británico en medio del mediático divorcio del magnate de la prensa



Rupert Murdoch, Wendi Deng y Tony Blair. / CORDON
Hace meses que persisten los rumores que apuntan a un affair extramatrimonial entre Tony Blair y Wendi Deng, la ex del magnata mediático Rupert Murdoch. El ex primer ministro británico ya lo había desmentido, e incluso Cherie Blair salió en defensa de su marido, pero una nota escrita por Wendi vuelve a ponerle en el foco mediático que ha rodeado el descarrilamiento del tercer matrimonio de Murdoch.
La revista Vanity Fair ha tenido acceso a un trozo de papel, recuperado entre los restos domésticos del matrimonio Murdoch en el que su autora declara su amor por un tal Tony. La pasión con la que se refiere a él contrapesa el pobre uso del lenguaje: “Echo mucho de menos a Tony. Es encantador y viste tan bien. Tiene un cuerpo tan bonito y muy buenas piernas, el culo. Es delgado, alto, con buena piel. Me encantan sus penetrantes ojos azules y su poder en el escenario”. Todos los indicios apuntan a que se trata de Blair.
La nota podría haber sido una de las piezas clave en en divorncio Murdoch que se zanjó con un acuerdo firmado en noviembre. El empresario de 82 años había entregado fulminantemente los papeles de la separación cinco meses atrás. No trascendieron detalles económicos pero se ha sabido que Deng había frimado un acuerdo prematrimonial que prevenía a Murdoch de otro divorcio multimillonario, como el que vivió con su segunda esposa Anna Torv.
Según la revista estadounidense, Murdoch empezó a sospechar de su mujer alertado por el servicio doméstico. Nunca había tenido reparos en recibir en casa al político británico, ya que los Blair eran buenos amigos de la pareja y Tony es el padrino de la mayor de sus hijas. Los empleados de Murdoch comenzaron a recoger pruebas el día en el que Blair apareció cuando el empresario estaba ausente y, según sus testimonios, Wendi comenzó a flirtear con él descaradamente. Acto seguido el exdirigente preguntó a los empleados cuándo estaría de vuelta Murdoch. Cuando le contestaron que al día siguiente, mostró una expresión de pánico.
Los encuentros podrían haber tenido lugar en varias ocasiones durante 2012 en el rancho de California de la pareja, además de verse en residencias de Los Angeles, Londres y Nueva York.
Para Murdoch esta relación es una traición personal de Blair. Ambos forjaron una firme alianza durante los años del nuevo laborismo. Antes de las elecciones generales de 1997, el diario The Sun, propiedad del empresario australiano, cambió radicalmente de postura política y entregó su apoyo a los laboristas, que terminaron ganando los comicios. Los medios de Murdoch, entre los que estaban el tabloide súperventasThe Sun y el diario The Times, fueron cruciales para la victoria y la permanencia en el poder del partido que lideraba Blair. Cuando este abandonó la vida política, siguió buscando el apoyo de Murdoch, en este caso solicitando fondos para su fundación.
Murdoch y Deng contrajeron matrimonio en 1999, cuando ella tenía 30 años y él 68. En los 14 años de matrimonio fueron transformadores para aquella joven china, que pasó de ser una ejecutiva de una de las emisoras de televisión del imperio Murdoch, a posicionarse como una mujer increíblemente bien conectada, productora de cine y mecenas de las artes. Saltó a la fama mundial durante una vista por las escuchas ilegales del diario News of the World cuando paró un tartazo que iba dirigido a su marido y propinó un manotazo al agresor. El incidente le valió el apelativo de “la tigresa”.




Tony Blair niega una relación con la mujer de Murdoch / Son delirios de un viejo


Blair niega una relación con la mujer de Murdoch: “Son delirios de un viejo”

Según 'The Mail on Sunday', los encuentros han sido la causa de la ruptura del ex primer ministro y el empresario de la comunicación



Tony Blair y Wendy Deng. / CORDON
Tras la explosión de la bomba Murdoch sobre la cabeza de Tony Blair, a quien el tabloide británico The Mail on Sunday’ acusó veladamente el domingo de ser la razón oculta que ha provocado el divorcio entre el magnate australiano de la comunicación Rupert Murdoch y Wendi Deng, con la que estuvo casado 14 años, han llegado las reacciones. La más acalorada parece haber sido la de Cherie Blair, esposa del ex primer ministro británico. Aunque el periódico acusador evita decir explícitamente que entre Deng y Tony Blair hubiera relaciones impropias, la simple sugerencia de que eso hubiera podido ocurrir –se hablaba de encuentros en la casa de Murdoch a escondidas del magnate y en diferentes puntos del planeta- ha hecho estallar la ira de Cherie, casada con el político laborista desde hace más de tres décadas.
Según otro tabloide, The Mirror, el enfado de Cherie no se debe a un ataque de celos si no todo lo contrario: la esposa de Tony Blair defiende a su marido y se siente ultrajada ante las sospechas que se ciernen ahora sobre él. No obstante, los rumores no parecen haberle sentado bien. “Obviamente no está contenta ante las especulaciones públicas sobre su marido. ¿Quién podría estarlo?” publica The Mirror citando a una fuente anónima cercana a la pareja Blair, quién además añade: “Imagínate lo difícil que ha tenido que ser para él decírselo (lo que se iba a publicar)”. Nadie tiene nombres ni apellidos en lo publicado porThe Mirror. “No creo en estos rumores. Su matrimonio es fuerte” dice un amigo. “Blair estuvo con Murdoch días o semanas antes de que se anunciara el divorcio y no hubo ninguna señal que indicara que algo iba mal entre ellos” dice alguien del entorno laborista.
Otras fuentes aseguran que ante la noticia, el entorno de Tony Blair ha reaccionado de inmediato negando las acusaciones de Murdoch y acusándole de tener “delirios de un hombre triste y viejo”. Durante años Blair fue íntimo amigo de la pareja Murdoch-Deng, e incluso fue invitado al bautizo de una de sus dos hijas. Además, la relación entre el político y el empresario fue tan positiva que en un giro inesperado sus tabloides, de corte políticamente conservador, llegaron incluso a pedir el voto para Blair en las elecciones de 1997.
Según lo publicado en The Mail on Sunday, Murdoch habría declarado que rompía relaciones para siempre con Blair, amigo desde hace casi dos décadas, tras descubrir que éste se había visto varias veces con su ex mujer a sus espaldas.
Por su parte, la única reacción de Murdoch ante la noticia ha sido un escueto “No hay comentarios” aunque The Mirror añadía ayer más leña al fuego al afirmar a través de un ejecutivo de News Corp que una auditoria en la empresa desveló mensajes íntimos entre Blair y Deng, y eso alimentó las sospechas de Murdoch. “Sea cual sea la verdad, la relación entre Blair y Murdoch ha terminado” afirmaba esa fuente. Según otro ejecutivo cercano al magnate, que tampoco se identifica, “si alguien cree que Murdoch ha puesto fin a su matrimonio y a una amistad tan larga sin ninguna razón está seriamente equivocado”.
No es la primera vez que estos rumores se ciernen sobre Blair: cuando Murdoch anunció su divorcio el pasado junio ya se especuló con esa posibilidad. Y también entonces, Cherie Blair salió en defensa de su marido.
La semana pasada Murdoch y su exmujer llegaron aun acuerdo de divorcio que pone fin a los 14 años de matrimonio de la pareja. El fundador de News Corp, de 82 años, había presentado los papeles del divorcio a mediados de junio y todo hacía presagiar que se trataría de una de las rupturas más millonarias de la historia, hasta que, pocos días más tarde, se supo que la fortuna de Murdoch estaba blindada: antes de casarse, el empresario había hecho firmar a Deng un conveniente acuerdo prematrimonial.
Una fuente citada por la edición digital de la revista Hollywood Reporter asegura que el dueño del clausurado News of the World no ha tenido problema en cederle a Wendi Deng el lujoso piso de la Quinta Avenida donde ella ha seguido viviendo con las dos hijas del matrimonio tras la separación. Además, la casa que ambos poseían en Pekín, capital del país de origen de Deng, permanecerá también como propiedad de la exmujer del magnate.
“Nos complace anunciarles que hemos llegado a un acuerdo amistoso en cuanto a todos los temas relacionados con nuestro divorcio”, han escrito ambos en un comunicado conjunto. “Seguiremos adelante con el respeto mutuo que nos tenemos y con el interés que compartimos por la felicidad y la salud de nuestras dos hijas. No haremos más comentarios al respecto”.
Se trata del tercer divorcio para Rupert Murdoch, que, tras el segundo, procuró no volver a cometer el mismo error. Anna Torv, su segunda mujer, logró quedarse con 1.275 millones de euros cuando se separaron, en 1998, tras 32 años de matrimonio.



Thursday, February 6, 2014

Joana Bonet / Woody Allen en el infierno



Por Joana Bonet

woody-allen.jpg?w=282&h=351Siempre he sido bastante fan de Woody Allen, no tanto por su comicidad como por su melancólica dosis de existencialismo y por la transparencia epidérmica con la que hace pensar, sentir y actuar a sus personajes. También disfruté con Blue Jasmine, ese retrato tan bien perfilado de la ascensión y caída de un estilo de vida protagonizado por una elegante y atacada Cate Blanchett: la historia de la esposa de un millonario tan corrupto como infiel, que en un rapto de celos acaba delatándolo aun a riesgo de perderlo todo -incluso el amor de su hijo-, no está exenta de moraleja. De su anterior vida, sólo le queda un bolso de Hermès y una chaqueta de Chanel. Y una no puede dejar de preguntarse qué le quedará al gran Woody Allen después de la carta publicada por su hija Dylan Farrow en The New York Times. La revelación supone un baño de amargura, incluido ese minucioso, perverso y cinematográfico detalle del tren de juguete que la niña miraba mientras -confiesa ahora, a sus 28 años- el padre adoptivo la violaba. Y emerge en el ágora pública, con agigantadas negritas, el drama de los abusos sexuales en familia: un asunto nada marginal (ocho de cada diez, según las estadísticas) que nuestra sociedad aún no sabe cómo abordar.
Allen nunca ha oficiado de dogmático ni ejemplar. Casarse con la hija de su entonces compañera fue un bombazo mediático, aunque acabó consiguiendo que incluso el puritanismo más feroz lo ignorara. Tras el affaire con Soon Yi, 35 años menor que él, Mia Farrow tiró de la manta denunciando turbios abusos por parte de Allen a una de sus hijas. La justicia, aunque con ambigüedad, dio el caso por cerrado. Y la opinión pública esgrimió el argumento de una mujer despechada, histérica y obsesionada con adoptar niños.
Mucho se ha abundado en el asunto de la infamia y la genialidad. Del antisemitismo de Shakespeare o Quevedo al fascismo de Céline, pasando por las perversiones sexuales de Polanski y Kinski. Que fuera asesino o paidófilo no han impedido que las obras de Caravaggio sean exhibidas en las mejores pinacotecas.
Todo apunta a que Allen se ratifica en su versión de hace más de dos décadas: que su hija no sabía distinguir entre realidad y fantasía a causa de la influencia de la madre. Y cabe preguntarse por qué la presunta víctima habla ahora, en la antesala de los Oscar. Pero ¿variará nuestra percepción artística de ese personaje brillante y creativo, tan querido en España? ¿Se atreverá a disipar su oscuridad en forma de guión, crudo y amoral, despiadado hasta consigo mismo? ¿O egoístamente pensaremos que, de los mitos, mejor ignorar su vida privada?




Moses Farrow defiende que Woody Allen nunca abusó de su hermana

Woody Allen

Moses Farrow defiende que Woody Allen nunca abusó de su hermana

El hijo adoptivo del cineasta y de Mia Farrow responde a la carta en la que Dylan Farrow acusó al director de abusos sexuales

El director Woody Allen, en 2011 en Beverly Hills / MATT SAYLES (AP)
Moses Farrow cree que su padre adoptivo, Woody Allen, es inocente. Es decir, que jamás abusó de su hermana, Dylan Farrow, como ella misma sostuvo hace tres días en una carta a The New York Times. “Es obvio que Allen no violó a mi hermana. Ella le quería mucho y no veía la hora de verle. Nunca se había escondido de él hasta que nuestra madre [Mia Farrow] creó una atmósfera de miedo y odio hacia él”, asegura el joven, de 36 años, a la revista People.
En su carta, publicada en un blog del diario estadounidense, Dylan Farrow relataba: “Cuando tenía siete años, Woody Allen me tomó de la mano y me llevó a un oscuro desván en la segunda planta de nuestra casa. Me dijo que me tumbara boca abajo y que jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Entonces abusó de mí sexualmente. Él me hablaba mientras lo hacía, susurrándome que era una buena chica, que ese era nuestro secreto y me prometía que iríamos a París y me convertiría en una estrella de cine”.
Pero la versión que su hermano relata a People es bastante distinta: «Ese día había seis o siete personas en casa. Nadie estaba en un cuarto cerrado; mi madre salió astutamente para irse de compras. No sé si mi hermana realmente cree que ha sido violada o lo está haciendo para agradar a mi madre. Sería una motivación muy fuerte, ya que tenerla en tu contra es algo terrible”. La propia revista recuerda que Moses se ha alejado mucho de Mia Farrow y es bastante más cercano a Allen.
Dylan Farrow, contactada para responder a las declaraciones de su hermano, le ataca: "Es una traición enorme para mí y mi familia. Mis recuerdos son ciertos, son míos y soy yo la que tendrá que convivir con ellos para siempre". De hecho, como si hubiesen vivido en dos familias distintas, Moses y Dylan no coinciden tampoco sobre los comportamiento de su madre en casa. Él defiende que recibió varios golpes de niños y que Mia Farrow a veces "se enfurecía de una manera aterradora". "Nunca sabías qué podrías hacer", añade. Mientras que Dylanse pregunta de dónde habrá sacado su hermano esos recuerdos ya que nunca eran golpeados y que solo a veces eran mandados a sus cuartos. 
Moses y Dylan fueron adoptados por Mia Farrow y Woody Allen. Al separarse, en 1993, la pareja se enfrentó por la custodia de los hijos. Finalmente, fue ella quien se quedó con los jóvenes, tras una larga pelea en la que salió a la luz la relación de Allen con otra hija adoptiva de Farrow, Soon-Yi Previn, con la que el cineasta se acabó casando.



Woddy Allen tilda las acusaciones de su hija de falsas y vergonzosas

Woody Allen con Woody Allen

Woody Allen tilda las acusaciones de su hija de “falsas y vergonzosas”

Una portavoz de Allen afirma que el cineasta responderá de forma directa "muy pronto" a la denuncia de abusos sexuales de Dylan Farrow

 Nueva York 3 FEB 2014 - 11:01 CET



Woody Allen, en un fotograma del documental 'Woody Allen, el documental', dirigido por Robert Weide.
El cineasta estadounidense Woody Allen ha tildado este domingo de "falsas y vergonzosas" las acusaciones vertidas por su hija Dylan Farrow en una carta abierta en el diario estadounidense The New York Times, quien afirmó que el director abusó sexualmente de ella cuando era una niña. Los presuntos abusos a su hija adoptiva salieron a la luz por primera vez en 1993, a raíz de la ruptura con Mia Farrow.
La publicista de Allen, Leslee Dart, ha afirmado que el cineasta responderá de forma directa "muy pronto" y ha recordado que "los expertos determinaron (tras salir a la luz las acusaciones) que no había pruebas creíbles sobre los abusos, que Dylan Farrow no era capaz de distinguir la fantasía de la realidad y que probablemente había sido inducida (a hacer las acusaciones) por su madre, Mia Farrow". Allen, que tras la publicación de la carta fue visto en un partido de baloncesto en Nueva York, rechazó hacer comentarios a los periodistas, según medios locales.
La separación de Allen y Mia Farrow protagonizó decenas de portadas de periódicos y tabloides, y generó una gran controversia por entonces. El cineasta no ha sido culpado de cargo alguno y ha negado que haya cometido abusos sexuales.
"¿Cuál es tu película favorita de Woody Allen?". Con esta pregunta comienza y concluye la carta publicada este sábado, en la que recrimina a Cate Blanchett, la protagonista de la última película de Allen, Blue Jasmine; y actrices como Diane Keaton y Scarlett Johansson que hayan ignorado estas circunstancias. La hija del cineasta sostiene que, con las "últimas nominaciones a los Óscar, esta vez, se ha negado a derrumbarse" después de que, durante todo este tiempo, "la aceptación hacia Woody Allen" le haya "silenciado".
Después de que Woody Allen no fuera condenado por ningún crimen pese a que existían "pruebas" que podrían haber propiciado un proceso judicial, según Dylan, ella se sintió "asolada por la culpa de permitir que (su padre) estuviera cerca de otras niñas". "Había expertos dispuestos a atacar mi credibilidad. Había médicos dispuestos a hacer enloquecer con engaños a una niña maltratada", lamenta.

Carta de Dylan Farrow

¿Qué película de Woody Allen es su favorita? Antes de responder, les contaré algo que deben saber: cuando yo tenía siete años, Woody Allen me cogió de la mano y me llevó a un ático sombrío, casi un armario, que había en la segunda planta de nuestra casa. Me dijo que me tumbara boca abajo y jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Y entonces me agredió sexualmente. No dejó de hablar mientras tanto, de susurrar que era una buena niña y que aquello era un secreto entre los dos, de prometer que íbamos a ir a París y yo iba a ser una estrella en sus películas. Recuerdo mirar fijamente el tren, no perderlo de vista mientras daba vueltas por el ático. Todavía hoy, me resulta difícil contemplar trenes de juguete.
Desde que tengo memoria, mi padre siempre me había hecho cosas que no me gustaban. No me gustaba con cuánta frecuencia me apartaba de mi madre, mis hermanos y mis amigos para estar los dos a solas. No me gustaba que me metiera su dedo pulgar en la boca. No me gustaba tener que meterme en la cama con él, bajo las sábanas, cuando él estaba en calzoncillos. No me gustaba cuando colocaba la cabeza en mi regazo desnudo y respiraba hondo. Me escondía bajo las camas o me encerraba en el cuarto de baño para evitar esas situaciones, pero él siempre me encontraba. Ocurría tantas veces, como si tal cosa, ocultándoselo con tanta habilidad a una madre que me habría protegido si se hubiera enterado, que yo creía que era lo normal. Creía que así era como los padres mimaban a sus hijas. Sin embargo, lo que me hizo en el ático me pareció distinto. Ya no pude seguir guardando el secreto.
Cuando le pregunté a mi madre si su padre le había hecho a ella lo que me hacía Woody Allen a mí, no tenía sinceramente ni idea de cuál iba a ser la respuesta. Ni tampoco sabía la tormenta que iba a desencadenar. No sabía que mi padre iba a a utilizar su relación sexual con mi hermana para encubrir los abusos a los que me tenía sometida. No sabía que iba a acusar a mi madre de meterme la idea en la cabeza ni que iba a llamarla mentirosa por defenderme. No sabía que me iban a pedir que contara mi historia una y otra vez, a un médico detrás de otro, para presionarme y comprobar si reconocía que estaba mintiendo, dentro de una batalla legal que yo no podía entender de ninguna manera. En un momento dado, mi madre se sentó conmigo para decirme que que no me pasaría nada si estaba mintiendo, que podía retractarme de todo lo que había dicho. Pero no podía hacerlo, porque era todo verdad. Sin embargo, a una persona poderosa le es muy fácil entorpecer una acusación de abusos sexuales. Enseguida aparecieron expertos que impugnaron mi credibilidad. Médicos dispuestos a usar sus armas psicológicas contra una niña que había sufrido esos abusos.
Después de una vista para decidir la custodia en la que a mi padre se le negó el derecho de visita, mi madre decidió no presentar una demanda penal, pese a que el Estado de Connecticut había llegado a la conclusión de que había “causa probable”. Lo hizo, en palabras del fiscal, por la fragilidad de “la niña víctima”. Woody Allen no fue nunca condenado por ningún delito. El hecho de que hubiera salido indemne me atormentó durante mi infancia y adolescencia. Me sentía terriblemente culpable de pudiera seguir relacionándose con otras niñas. Me aterrorizaba que me tocaran otros hombres. Adquirí un trastorno alimentario. Empecé a cortarme con cuchillas. Y la tortura se agravó aún más por culpa de Hollywood. Todo el mundo, salvo unos pocos (que son mis héroes), hizo la vista gorda. A la mayoría de ellos les resultaba más fácil aceptar la ambigüedad, decir “quién sabe qué sucedió”, fingir que no había pasado nada. Los actores le elogiaban en las ceremonias de premios. Las cadenas de televisión le llevaban a sus programas. Los críticos hablaban de él en las revistas. Cada vez que veía el rostro de quien había abusado de mí --en un cartel, una camiseta, un televisor--, no podía más que disimular mi pánico hasta que encontraba un rincón en que estar a solas para desmoronarme.
Hace unos días, Woody Allen recibió una nueva nominación a un Oscar. Y esta vez, decidí no desmoronarme. Durante mucho tiempo, la aceptación de la que ha disfrutado me ha mantenido en silencio. Me parecía un reproche personal, como si los premios y los aplausos fueran una manera de decirme que me callara y me fuera. Pero varios supervivientes de abusos sexuales que se han puesto en contacto conmigo, para mostrarme su apoyo y compartir sus temores a dar la cara, a que les llamaran mentirosos, a que les dijeran que sus recuerdos no eran reales, me han dado un motivo para romper el silencio, aunque solo sea para que otros sepan que no tienen que permanecer callados.
Hoy me considero afortunada. Estoy felizmente casada. Cuento con el respaldo de mis maravillosos hermanos y hermanas. Tengo una madre que supo encontrar en su interior la fortaleza necesaria para salvarnos del caos que había introducido un depredador en nuestro hogar.
Sin embargo, sigue habiendo otras personas asustadas, vulnerables, que se esfuerzan para encontrar el valor que les permita decir la verdad. Y el mensaje que les transmite Hollywood es importante.
¿Y si hubiera sido tu hija, Cate Blanchett? ¿Louis CK? ¿Alec Baldwin? ¿Y si hubieras sido tú, Emma Stone? ¿O tú, Scarlett Johansson? Diane Keaton, tú me conociste cuando era niña. ¿Te has olvidado de mí?
Woody Allen es una prueba viviente de que nuestra sociedad no se porta bien con los supervivientes de abusos y agresiones sexuales.
Por eso, imagínense a su hija de siete años, imagínense que Woody Allen se la lleva al ático. Imagínense que, durante el resto de su vida, a esa niña le dan náuseas cada vez que oye el nombre de él. Imagínense un mundo que aplaude a su atormentador.
¿Se lo imaginan? Y ahora, ¿qué película de Woody Allen es su favorita?
EL PAÍS




Mia Farrow filmó a su hija de siete años acusando de abuso sexual a Woody Allen


Mia Farrow filmó a su hija de siete años acusando de abuso sexual a Allen

 Nueva York 20 AGO 1992

La existencia de un vídeo grabado en el que la hija adoptiva de siete años de la actriz Mia Farrow explica cómo el director Woody Allen presuntamente abusó sexualmente de ella es el último capítulo de la agria disputa que mantiene la pareja de artistas neoyorquinos. El descubrimiento de la nueva prueba se recoge en un artículo que el diario sensacionalista New York Post publicó ayer, un día después de que el actor-director negara todas las acusaciones que se han vertido contra él y las denunciara como una sucia maniobra propia de una ruptura sentimental. Un portavoz de Mía Farrow, John Springer, confirmó que el vídeo se realizó este mes, antes de que se iniciara la batalla legal entre la pareja por la custodia de los tres hijos menores de la actriz, el más pequeño de ellos fruto de su relación con Allen.Una periodista de la cadena de televisión Fox dijo tras ver la prueba que la pequeña Dylan O'Sullivan Farrow, de siete años, aparece nerviosa y temblorosa en la cinta grabada por su madre. Según la periodista, las balbuceantes declaraciones de la pequeña ante la cámara apoyan la tesis que mantienen los abogados de la actriz contra Allen. Paralelamente, la policía del Estado de Connecticut mantiene abierta una investigación.
Desde que hace una semana se anunció la separación de Allen y Farrow, una pareja que nunca ha estado casada y que ha mantenido apartamentos separados, las acusaciones contra Allen han ido subiendo de grado al igual que la paulatina intervención pública de los abogados de Farrow.

Enamorado

Hasta el momento, Woody Allen sólo ha admitido su relación sentimental con otra de las hijas adoptivas de Mia Farrow. Allen se ha declarado absolutamente enamorado de la estudiante de arte a la que se mantiene unido desde hace ocho meses: "Mi única culpa es quererla", ha dicho sobre la asiática nacionalizada norteamericana. A pesar de las románticas declaraciones del director, de 56 años, su reconocida historia de amor con la joven Soon-Yin también se está viendo salpicada por el escándalo. Mientras los primeros informes aseguraban que la coreana, adoptada por Farrow durante su matrimonio con el director de orquesta André Previn, tenía 21 años, los portavoces de Farrow están arrojando nuevos datos que apuntan a que su edad real podría rondar los 17 años.Mía Farrow, de 47 años, se mantiene recluida en su casa de verano de Connecticut sin hacer declaraciones. En una carta escrita el mes pasado a una amiga le decía: "He vivido más de 12 años con un hombre que me ha destruido y que ha corrompido a mi hija y la ha llevado a traicionar a su madre y a sus principios". André Previn ha manifestado que su opinión sobre Allen "va degenerando día a día". También Frank Sinatra, ex marido de Farrow, ha apoyado a ésta, declarando que siempre fue "cariñosa, amante y responsable".