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Tuesday, January 28, 2014

José Emilio Pacheco / Objeto de culto juvenil

José Emilio Pacheco

Objeto de culto juvenil


Ahora sí, la congoja es total. José Emilio Pacheco no va a reponerse. Primero lo abrumó el Reina Sofía 2010, ahora el Cervantes, anunciado en la Feria del Libro de Guadalajara mientras mil jóvenes leen Las batallas en el desierto. Ahora sí Morirás lejos no será profecía. Ahora sí se cumple El principio del placer, ahora sí La edad de las tinieblas se hace luz, ahora sí podemos aproximarnos al Cantar de los cantares.
Los jóvenes se arrodillan ante José Emilio Pacheco. Alta traición es objeto de culto y lo saben de memoria. El poeta José Emilio pide perdón, se echa para atrás, dice que no, que por favor, que no es para tanto y repite lo que dijo frente a la reina Sofía el 17 de noviembre en el Palacio Real de Madrid: "La literatura sólo puede funcionar en términos de suficiencia individual, sensibilizar contra la violencia, la crueldad y darte una conciencia muy grande de la presencia del otro". Los jóvenes lo abrazan, ha dado mil entrevistas por semana, se ha parado frente a cincuenta mil micrófonos, ha dedicado más de mil veces el grueso volumen de su poesía Tarde o temprano, la adoración lo está matando, no puede más. Confuso ante tanta veneración, José Emilio responde que "algo se está quebrando en todas partes. Se agrieta nuestra edad". Les advierte que no van a durar y que "sobre su rostro / crecerá otra cara".
Es raro sentir gratitud por un escritor vivo, pero él reúne todas las devociones. José Emilio toca fibras en las que nos reconocemos, en las que tú y él y yo, ustedes y nosotros nos identificamos. Los jóvenes lo quieren porque ha tenido la generosidad de decir que "todo lo escribimos entre todos", así como su admirado Alfonso Reyes lo antecedió diciendo que "todo lo sabemos entre todos", porque su lenguaje es desnudo y nos desnuda, porque leerlo les ofrece la posibilidad de no hacer concesiones, de no incurrir en lo fácil, de no caer en la rutina.
Los jóvenes lo quieren porque los invita, se pone en su lugar, generaciones vienen y generaciones van y José Emilio, que fue un niño preguntón y molesto (según él), sigue interrogándose, interrogándolos, interrogándonos, y sintetiza las principales noticias del mundo para crear nuevas formas de comunicación. Para él la primera, la esencial, es la lectura silenciosa. "Me gusta que la poesía sea la voz interior, la voz que nadie oye, la voz de la persona que la lee. Así el yo se vuelve tú, el tú se transforma en yo y del acto de leer nace el nosotros que sólo existe en ese momento íntimo y pleno de la lectura".
Así como Borges confesó no tener casi ninguna experiencia fuera de la lectura de libros, Pacheco nos lega la experiencia adquirida desde que decidió entregarse a la palabra sin tener idea de cuál sería su repercusión porque en los cincuenta nadie vivía de la escritura. Lo aman los jóvenes porque además de gran poeta es el héroe moral que pide Saramago. Ya a los 26 años se preguntaba: "¿Quién a mi lado llama, quién susurra / o gime en la pared? / Si pudiera saberlo, si pudiera / alguien saber que el otro lleva a solas / todo el dolor del mundo, todo el miedo".
Siempre espero ansiosa el regreso de José Emilio. Me hace falta. En torno a él, el aire se vuelve cálido, familiar, verdadero. No hace frases solemnes, no excluye a los otros, los estudiantes lo rodean, las muchachas se enamoriscan de él, no fabrica una capilla, no trata de apantallar con su presencia, sus comentarios son caseros: "Creí que iba a perder el tren", "no encontré taxi", "no sé qué decir en el discurso", se entreteje su erudición admirable. En medio del relato de sus pifias y desventuras, que José Emilio acentúa para rescatar a los demás y hacerlos juez y parte, surgen sus prodigiosos conocimientos, su información insuperable y José Emilio agridulce acaba riéndose de sí mismo, nos vuelve cómplices de su infortunio, cualquier que éste sea. Después de conocerlo desde hace casi cincuenta años, he comprobado que su humildad y su modestia son verdaderas y que (como él dice) "nada es de nadie porque todo es de todos. Un poema pertenece a quien tenga la voluntad de hacerlo suyo".
Elena Poniatowska es escritora mexicana.



Monday, December 30, 2013

Elena Poniatowska / Literatura y compromiso

Elena Poniatowska
Foto de Javier Lira

ELENA PONIATOWSKA
Literatura y compromiso


El País, 29 de diciembre de 2013

Del periodismo a la literatura sin olvidar su conciencia social. Es la cuarta mujer en obtener el Premio Cervantes.

Por Jordi Soler

En la microbiografía de su cuenta de Twitter se define a sí misma como “más mexicana que el mole”. Elena nació en París en 1932, es hija de la aristocracia polaca y francesa, y eligió México como país y como el territorio de sus batallas literarias, que tienen como fundamento su vasta labor periodística: ese afán de preguntar, indagar y transmitir la realidad por escrito que fue convirtiéndola en novelista. Con una obra que ha ido cosechando miles de lectores y un montón de premios, Elena nos ha ido explicando, durante décadas, la realidad mexicana, que es también la realidad hispana. Desde Hasta no verte, Jesús mío, pasando por La noche de Tlatelolco, hasta la más reciente Leonora, ha sublimado en la literatura su inquebrantable conciencia social y su compromiso con los más desfavorecidos. En sus libros se adivina siempre su agudo ojo periodístico; que le hayan concedido el Premio Cervantes es una gran noticia, porque su obra es la evidencia de que las novelas son útiles. Son otra forma de contar la realidad.


Jordi Soler es escritor