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Saturday, November 2, 2013

Annie Leibovitz / La revolución del retratismo

Scarlett Johannson
Fotografía de Annie Leibovitz

Leibovitz o la revolución del retratismo

El legado de la fotógrafa, visto por las personas que han conocido su trabajo de cerca


Scarlett Johansson
Fotografía de Annie Leibovitz

"Desde el primer momento supe que llegaría a ser alguien crucial en la fotografía, y que poseía un talento excepcional". Robert Pledge, fundador y presidente de Contact Press Images, no oculta su satisfacción, como representante y amigo personal de Annie Leibovitz desde hace cuarenta años, cuando habla desde Nueva York sobre la fotógrafa premiada con el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
En el momento de recibir la llamada de EL PAÍS, no ha podido hablar aún con Annie Leibovitz para felicitarla, pero acaba venciendo su reticencia inicial para explicar por qué ha sido –y es– tan importante en su vida.
"La primera vez que me contactó fue a comienzos de los años 70", recuerda. "Ella tenía entonces 19 años. Yo trabajaba como agente con fotógrafos que hacían reportaje (Sebastião Salgado, Don McCullin). Su trabajo era de una naturaleza distinta, y en ese momento no la representé. Años más tarde, me dijo: 'Ahora que tienes tu propia agenica puedes trabajar para mí y representar mi trabajo fuera de EE UU'. Esa vez le dije que sí, porque su calidad era excepcional".

Scarlett Johansson
Fotografía de Annie Leibovitz

Según Pledge, "Leibovitz es alguien que ha creado un estilo visual, editorial… singular en la prensa escrita, en publicaciones como Rolling Stone o Vanity Fair. Creó un estilo que iba más allá del retrato convencional, pero ella proviene del reportaje: es alguien que cuenta una historia". Recuerda sus reportajes sobre eventos políticos, la Casa Blanca, las protestas contra la guerra de Vietnam, los conciertos de rock y la tradición de fotoperiodismo que alimentó su punto de vista".
En cuanto al retrato, el agente de Leibovitz destaca que sus imágenes "son más que retratos: son estudios psicológicos". La fotógrafa, dice Robert Pledge, "ha sido imitada por todo el mundo, pero ella inventó una forma de acercamiento al personaje, extremadamente reflexiva, en el que cada fotografía está pensada y trabajada, nunca es fruto del azar".
En un comunicado posterior a esta conversación y remitido a última hora por su agente, la fotógrafa dijo estar "profundamente agradecida a la Fundación Príncipe de Asturias por este honor extraordinario" y manifestó sentirse "contenta y conmovida" por estar en compañía de anteriores galardonados cuyo trabajo considera "muy importante" para ella.
Con una admiración similar se expresa Jean-Luc Monterosso, director de la Maison Européenne de la Photographie, donde se exhibió en 2008 la retrospectiva A Photographer's Life, 1990-2005.
"Mi recuerdo de esa muestra muy emocionante" relata Monterosso. "Era la primera vez que Annie Leibovitz volvía a París después de la desaparición de su compañera, Susan Sontag. Yo había conocido a ambas tres años antes, y fue una exposición, que luego iría a numerosos países, de la que hablamos mucho. Tanto para Annie como para mí, fue una especie de homenaje a Susan.

Scarlett Johansson
Fotografía de Annie Leibovitz

"Creo que después de Richard Avedon, Irving Penn, y de otros grandes retratistas, Leibovitz se ha hecho su propio hueco en la historia de la fotografía. Ella ha renovado la práctica del retrato, al realizar un tipo de imágenes que son sorprendentes, que casi provocadoras, pero nunca chocantes", asegura. "Ella no busca escandalizar en sus retratos, sino más bien provocar el asombro en el espectador".
Guillaume Clavières, director de fotografía de la revista Paris Match, destaca por su parte la "pequeña revolución" que la fotógrafa supuso para el sector de revistas. "Su uso de medios absolutamente colosales, sus reconstrucciones, su reflexión y realización… testimonian una mirada completamente artística, una forma de trabajar que está, desafortunadamente, en desuso en la prensa europea".
Clavières cita como un heredero de esa forma de trabajar al fotógrafo francés Gérard Rancinan, cuyo estilo prioriza una imagen aislada, como resumen total de un personaje, frente a una serie de imágenes.
A Alberto Anaut, director de La Fábrica, editor y comisario de fotografía, le parece "magnífico" el premio otorgado a Leibovitz, "por lo que supone de reconocimiento a una de las artes más adecuadas para representar el mundo".

Scarlett Johansson
Fotografía de Annie Leibovitz

El impulsor de PHotoEspaña recuerda también la gran retrospectiva mostrada en el marco del festival y organizada en colaboración con la Comunidad de Madrid. "Fue una muestra que recogía toda la vida de Annie en los últimos 15 años, con dos caras muy diferentes: sus grandes retratos —porque hay que recordar que ella ha fotografiado siempre a gente de primer nivel de la cultura, el espectáculo, la sociedad…— y por otro lado una versión íntima de su vida. En especial, las imágenes con su familia y las que recogen la enfermedad y la muerte de Susan Sontag".
Anaut lamenta que "el papel de la fotografía dentro de los medios haya cambiado tanto en los últimos años, y que éstos no estén apostando como deberían por uno de los grandes valores de la prensa, que es la imagen".
Para este experto, "no hay un problema de creación, sino de exhibición". Leibovitz, afirma, "ha tenido, además de su talento, la enorme fortuna de ser norteamericana y formar parte de una sociedad a la que le gusta exhibirse, mucho más abierta y con un largo memorial de iconos que otras sociedades no tienen". Y concluye: "No creo, pese a todo, que debamos quedarnos en esa representación de los grandes iconos. Debemos fijarnos también en su faceta intimista, que deja traslucir toda su inteligencia".
Charles Desmarais preside el San Francisco Art Institute, donde una joven Leibovitz se graduó en el departamento de Fotografía (fundado en 1945 por Ansel Adams) en 1971. En su etapa de director adjunto del departamento de Arte del Museo de Brooklyn, que exhibició por primera vez la muestra antes de comenzar ésta su gira mundial, participó en un encuentro con la fotógrafa. "Esta celebridad mundial, que pasa su tiempo con otros famosos, solo quería hablar de la gente que le resulta más cercana: sus hijos, su compañera, sus padres", rememora el docente en una respuesta remitida por correo electrónico.
Lo que más le impactó de Leibovitz a Desmarais fue, notablemente, su faceta más íntima y el apego a lo personal: "Cuando el Museo de Brooklyn le ofreció hacer la exposición, quedó claro que los diarios fotográficos de sus seres queridos le importaban tanto –o más– que sus imágenes más famosas".

La polémica reina de Annie Leibovitz

Annie Leibovitz
Al fondo, sus retratos de la reina

La polémica reina de Annie Leibovitz

La fotógrafa de los famosos, primera estadounidense que retrata a Isabel II, divide a los críticos



A John Lennon le fotografió desnudo. Y a Whoopi Goldberg bañada en leche. Annie Leibovitz, la fotógrafa de las celebridades, se ha convertido en la primera estadounidense que retrata a la reina Isabel II. La imagen ha desatado la polémica. Y la crítica se ha dividido. Henry Allen, reseñista de arte del Washington Post, califica el retrato de poco misterioso y "secular". Añade: "El rostro de la reina tiene la misma personalidad que un busto de mármol de George Washington". Para el crítico británico William Feaver, sin embargo es "un alivio" el camino "tradicional" elegido por Leivobitz. "Nadie quiere ver a la reina bailandobreak o en una bañera de leche", dice.
Pintar a la realeza era lo máximo a lo que podía aspirar un artista desde el Renacimiento hasta el siglo XX. El salto del lienzo a la fotografía coincidió con la pérdida de influencia de los monarcas, cuyo poder ha sido sustituido por el de las celebridades, los nuevos reyes a los que venera la cultura popular. Desde entonces los fotógrafos que triunfan son quienes capturan con su objetivo a cantantes y estrellas de Hollywood y Annie Leibovitz es probablemente quien mejor encarna ese nuevo patrón de artista de éxito, con firma mensual en la biblia del glamour, la revista Vanity fair.
Los pocos monarcas que aún quedan en el planeta están bien informados y saben quién es hoy el Velázquez de los poderosos. De ahí que la Reina Isabel II de Inglaterra, recién entrada a sus 81 años en la historia del cine, gracias a la interpretación que hizo de ella Helen Mirren en La reina -la actriz se llevó el oscar-, haya optado precisamente por escoger a Leibovitz para inmortalizarla en dicha revista y conmemorar además la segunda visita oficial de su reinado a Estados Unidos.
La monarca, que hoy celebrará en Virginia el 400 aniversario de Jamestown, el primer enclave fundado por colonos británicos en el Nuevo Mundo, ha posado para Leibovitz igual que antes lo hicieran el músico John Lennon o la modelo Cindy Crawford. Y aunque la fotógrafa es conocida por crear coreografías con vocación estridente, como el desnudo del embarazo de la actriz Demi Moore, para fotografiar a Isabel II Leibovitz se ha contenido. "Me gusta la tradición. Considero este encargo como un trabajo de documentación y por eso he querido tomar retratos sencillos", ha dicho la artista en declaraciones recogidas porThe London Times.
Desde la casa real británica se asegura que no ha habido ningún tipo de presión, y que la fotógrafa ha hecho exactamente lo que ha querido. Los cuatro retratos oficiales que ha tomado en el Buckingham Palace de Londres son de lo más formal y mucho más cercanos a cualquier cuadro del siglo XVIII o XIX que a las atrevidas fotografías que la han hecho célebre. Según The Guardian, uno de los lienzos en los que Leibovitz se habría inspirado es el Retrato de la reina Charlotte (1789), de Thomas Lawrence, pintor oficial del rey Jorge III, que ahora se exhibe en la National Gallery de Londres. La pose en ambos es similar: la reina está sentada y mira con aire perdido hacia la ventana en la que se puede entrever el paisaje inglés.
En las fotos de Leibovitz hay variaciones: en una las imágenes que publica Vanity fair la reina mira hacia el objetivo y aparece sentada junto a la ventana con la corona real, mientras que la otra es más informal y la reina aparece de pie con unas pieles colgadas del brazo y con aire más pensativo. Según Leibovitz, su principal inspiración ha sido la obra del británico Cecil Beaton, quien retrató a toda la familia real inglesa en 1939. "Sus imágenes son muy importantes para mí", ha declarado la fotógrafa, cuya carrera arrancó en la revista Rolling Stone hace ya más de tres décadas.
"Eres buena fotógrafa pero podrías ser mejor". Ésta es la frase que Leibovitz escuchó a finales de los ochenta por boca de quien después fue su pareja, la fallecida escritora Susan Sontag, autora de uno de los ensayos más célebres sobre fotografía. Por entonces Leibovitz ya había publicado la que aún es su foto más celebrada: Lennon, desnudo, abrazando a Yoko Ono.


Annie Leibovitz / Cronista del poder y la fama

Scarlett Johansson
Fotografía de Annie Leibovitz 

Annie Leibovitz, cronista del poder y la fama

Un paseo por la National Portrait Gallery junto a la retratista de las estrellas


"Cuando la reina entró en el salón parecía un poco molesta, y enseguida supe que algo estaba pasando. Se acercó muy resuelta y me espetó: 'No tengo demasiado tiempo". Los personajes más famosos, ricos y poderosos del planeta harían cualquier cosa por merecer la atención de la lente de Annie Leibovitz, pero a la fotógrafa más famosa del planeta no le importa admitir que acometió "muy nerviosa" su sesión del año pasado con Isabel II. Y que incluso se arrugó ante los corsés impuestos por el palacio de Buckingham. Leibovitz rememoraba ayer aquel episodio -muy publicitado en su día porque la BBC sugirió un plante de la reina que nunca existió- durante la presentación en Londres de una exposición consagrada a su trabajo de los últimos 15 años, una simbiosis de imágenes entre su vida profesional y personal que la autora considera "mi mejor capítulo".

Fotografía de Annie Leibovitz



"Las imágenes familiares son lo más cercano a quien soy"

Contemplar la pose de una sensual Scarlett Johansson junto al testimonio gráfico de la grave enfermedad de Susan Sontag, quien fuera compañera de Leibovitz, resulta chocante a ojos del público. Quizá por ello la propia fotógrafa -y a pesar de su conocida reticencia a someterse al escrutinio de los medios- quiso defender personalmente el despliegue de centenar y medio de imágenes en la National Portrait Gallery: "No tengo dos vidas, sino una sola. Y tanto los retratos personales como los encargos (de revistas o publicidad) forman parte de la misma". El título de la muestra, La vida de una fotógrafa, 1990-2005, ya revela que se trata de un recorrido tanto por las fotografías que le han confirmado como maestra a la hora de escenificar la cultura de la imagen -Brad Pitt, Kate Moss, Johnny Deep o una Demi Moore embarazada son algunas de sus estrellas-, como por aquellos retazos que marcaran su singladura vital.
La muerte de Sontag, en diciembre de 2004, y la de su padre, unos meses más tarde, ejercieron de espoleta para que Leibovitz rebuscara en viejas cajas la colección privada de una figura muy pública. Esos negativos recuperados conforman "lo más cercano a quien soy de lo que he hecho nunca". Entre la profusión de imágenes del clan familiar, reflejo de su obsesión compulsiva por "documentar mi vida", ella destaca un retrato tomado de su madre septuagenaria, que adora por su simplicidad y el hecho de que la escena "no proyecte la presencia de la cámara". A sus progenitores no les gustó la foto, reflejo de los estragos de la edad, pero el espectador detecta en ésta un "alma" de la que quizá carece el precioso posado de la modelo Cindy Crawford.
A sus 59 años, Leibovitz admite que su tardío papel de madre (tiene tres hijas, la primera fue fruto de un donante de esperma, y las gemelas, concebidas por una madre de alquiler) le ha forzado a relajar su agenda y a perfilar su papel, que "no es el de una fotógrafa, sino el de una artista conceptual que utiliza -subraya el verbo- la fotografía". Alega no soportar hoy la presión de idear una portada, "que te fuerza a vender una revista", aunque nunca reniega de sus famosas criaturas. Plasmar la coreografía de Baryshnikov le supuso tres semanas de deleite artístico en una playa de Georgia. Inmortalizar el Gabinete de George W. Bush, poco después del 11-S, le procuró humildad: "No creo que sea una buena fotografía. Querían abrir las puertas de la Casa Blanca al público, pero entonces no sabíamos que estaban planeando una guerra [Irak]".

EL PAIS

Fotos memorables / Annie Leibovitz / John Lennon


Annie Leibovitz

John Lennon y Yoko Ono


Es una de las fotografías más famosas de nuestro tiempo. Su fecha misma es memorable: 8 de diciembre de 1980. Ese trágico día la fotógrafa Annie Leibovitz visitó a John Lennon y Yoho Ono en su apartamento del edificio Dakota, a un costado de Central Park, en Nueva York, para cumplir el encargo de la revista  Rolling Stone. Cinco horas después de la sesión, Mark David Chapman asesinó a Lennon. La foto se hizo inmortal. La foto, sin texto alguno, fue la tapa de la revista y se convirtió en parte de nuestra cultura visual.

Aparte de esta lamentable coincidencia, es una foto extraordinaria. Contrario al uso, es el hombre quien se presenta desnudo, y en posición fetal, adherido al cuerpo de la mujer, besando el rostro de la mujer con los ojos cerrados, con infinito amor, diríamos. No hay obscenidad ni descaro ni vanidad: es el cuerpo desnudo de un hombre que ama a su mujer. Un hombre frágil y expuesto, junto a la mujer amada, junto a una mujer que se deja querer pero que también expresa dulzura y placidez.
John Lennon’s death on the 8th of December 1980, 30 years ago to the day, evokes one of the most iconic photographs of American popular culture. On that tragic day, the photographer Annie Leibovitz met Lennon and his wife Yoko Ono at their flat in The Dakota building in New York to shoot a photo for the cover of Rolling Stone magazine. Five hours after the image was taken, Lennon was killed by Mark David Chapman. The subsequent publication of the photograph on the cover of Rolling Stone and in the mass media thus caused a tragic, almost morbid sensation since it was one of the last images ever taken of Lennon. 
Apart from this historic coincidence, a reading of the photograph establishes why it has become such an integral part of our visual culture. The way Lennon’s body is wrapped around Yoko One is strongly reminiscent of the fetal position, or, in other words, the positioning of the body of a prenatal fetus as it develops. Lennon’s curled toes are deeply reminiscent of the newborn child. Importantly however, the fetal position is also assumed in children and adults seeking to protect the body in a state of trauma. Lennon’s nakedness signifying his vulnerability, and the position of his body signifying a bodily position which evokes a traumatic experience, eerily foreshadow the actual trauma that Lennon was yet to incur only hours after the image was taken.
Gustav Klimt, The Kiss, 1907
Lennon’s passionate embrace also evokes the famous painting ‘The Kiss’ by the Austrian artist Gustav Klimt. In both images, the main subject is the relationship between man and woman: the man kisses the woman while the woman has her eyes closed and head turned to the side. The neutral and flat background in both The Kiss and the Leibovitz photograph help to elevate the main subject from their surroundings. The photo editors of Rolling Stone cropped the edge of the couch and Lennon’s jeans hanging from it to suit the ratio of the magazine cover. But while the woman in Klimt’s painting has her head tilted to the side, Yoko Ono on the other hand appears static, motionless, literally unmoved.
Yoko Ono’s expression, or rather, her lack of expression, is another reason why I believe this image has become impregnated into our memory. As the photograph was published after Lennon’s death, Yoko Ono’s expression and dark clothing cannot be disassociated with her subsequent mourning. In a sense, what makes the photograph so powerful is the uncanny representation of deeply felt emotions that were yet to be experienced. John Lennon clinging on to life – Yoko Ono pained by his death. The image becomes a another constituent in the deeply problematic relationship between photography and death. Jacques Derrida wrote that photography ‘implies the “return of the dead” in the very structure of both its image and the phenomenon of its image.’ Here, the allegorical ‘return’ is effectuated by a photograph that will always be remembered.



Friday, November 1, 2013

Annie Leibovitz / Los Sopranos / Retratos de familia





Annie Leibovitz
LOS SOPRANOS
RETRATOS DE FAMILIA








Every year, Life Magazine holds ds" for Magazine Photography. In 1999 one of the winners was Annie LePORTRAYING A PERSON OR GROUP. “The Sopranos” ity Fair, December 1999. (Last Supper)






Annie Leivobitz y la fotografía, ese chico malo

Annie Leivobitz
con su cámara en Oviedo

Annie Leivobitz y la fotografía, ese “chico malo”

La Príncipe de Asturias de las Artes hace recuento de su carrera en Oviedo


Llegó Annie Leibovitz a un Oviedo gris y lluvioso y parecieron encenderse todos los focos. La célebre fotógrafa, autora de algunas de las instantáneas más icónicas del siglo XX —como la de John Lennon desnudo abrazando a Yoko Ono o la de Nixon abandonando la Casa Blanca—, habló ayer con pasión de su oficio, recordó a su pareja sentimental, la fallecida escritora Susan Sontag, ganadora también de un Príncipe de Asturias, el de las Letras, en 2003, y se metió en el bolsillo a los fotógrafos que cubren los galardones, posando con ellos y retratándolos a su vez con su camarita Canon G16.
Glamurosa y vital, Leivobitz dijo que le habría gustado retratar a Martha Graham y a Elvis Presley, que sería un honor tener frente a su objetivo a los Príncipes —y se lo va a proponer—, que la mejor imagen que ha tomado fue una que le hizo a su madre y que la fotografía siempre ha sido el “chico malo” de las artes.

Es una profesión increíble, pero sin varita mágica el secreto es trabajar”
La jornada coincidió en la ciudad con una concurrida manifestación por la educación pública y terminó con el concierto de los premios, anoche, dedicado a Wagner. Un día que incluyó el grandioso momento del brindis con cerveza —creada para celebrar el descubrimiento del bosón— de los premios Nobel y Príncipe de Asturias de Investigación Científica Peter Higgs y François Englert. Y también la encendida defensa de los transgénicos —que no dejó de desconcertar a algunos— por parte de Peter Gruss, presidente de la Sociedad Max Planck para el Avance de la Ciencia (premio de Cooperación Internacional).
“Ok, guys”, decía Leibovitz a los fotógrafos que no paraban de retratarla mientras posaba con gran profesionalidad y encantada. Vestida toda de negro (¿por Sontag?), dotada de un vozarrón y un aire a lo Patti Smith. Leibovitz (Waterbury, Connecticut, 1949) empezó por recordar a Susan Sontag y a recalcar su emoción al recibir ahora el mismo premio. “El haber conocido a Susan en un momento de mi vida en que no sabía adónde me llevaba mi trabajo fue decisivo. Eran los ochenta y tantos, y conocerla reforzó mi trabajo. Ella era muy fuerte, creía que yo era buena —y no estoy segura de que hablara de fotografía—, pero que podía ser mejor, quería que fuera más seria, yo era muy ingenua; llevó mis límites más allá”.

La estadounidense dice que le hubiera gustado retratar a Elvis
Dijo Leibovitz que el premio significa para ella “un honor” y para la fotografía, “un empujón poderoso”. Especialmente cuando se hacen tantas preguntas, añadió, sobre el futuro del medio y su supervivencia. “La fotografía siempre ha sido el chico malo”, reflexionó. “No se nos etiqueta como arte, y lo somos”.
Se declaró “bastante democrática” con la masiva popularización de este arte vía las nuevas tecnologías y las redes sociales. Dijo que hay “sitio para todos”, aunque advirtió que la profesionalización es “un camino distinto”. Tras recordar que ella la ha usado de muchas maneras, explicó que volvió a los retratos porque se sentía más cómoda con ese formato, “podía contar una historia y tenía más control”.
Repasó su carrera: “Llevo 45 años, no tenía ni 20 cuando empecé enRolling Stone, he visto de todo, nada me sorprende. Ahora no es que tu trabajo sea siempre bueno, pero sabes lo que haces. Al principio era la inocencia”. Aseguró que su oficio es lo mejor de su vida junto con sus hijos. “Esta es una profesión increíble, aunque no hay una varita mágica, el secreto es trabajo y trabajo”.
Explicó que cree que la fotografía puede usarse para examinar vidas pasadas de personajes históricos y habló de su proyecto Peregrinaje,en el que ha seguido el rastro de Georgia O’Keeffe, Emily Dickinson, Frost o el propio Lincoln.
¿Cómo se hace una foto excepcional? “No tengo una respuesta clara. Una de las mejores que he hecho es un retrato de mi madre, es mi foto favorita, porque no hay barrera en esa imagen. Es como si no hubiera cámara, se desvela todo. Pero eso no se puede hacer siempre. Es difícil llegar a ese nivel de fotografía, a ese poder; es raro. Un retrato es un encuentro psicológico, tiene que ver con el humor del sujeto al que retratas. Yo confío mucho en la composición, en establecer un marco. Venía Rod Stewart, por ejemplo, y me decía ‘¿Qué quieres que haga?’. Era aburrido ponerlo contra la pared y pensaba que tenía que hacer algo distinto”. Así surgieron retratos tan famosos como el de Leonardo DiCaprio con el cisne o Whoopi Goldberg en la bañera con leche.




Annie Leibovitz / Premio Príncipe de Asturias

2011. Annie Leibovitz fotografiada en Plano, Illinois (EE UU).

La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades

La artista competía con la agencia Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour

Considerada la retratista de las estrellas, consiguió desnudar a John Lennon horas antes de morir e inmortalizar a la reina Isabel II

 Madrid 23 MAY 2013 - 11:30 CET


Entrevista con la fotógrafa durante una visita a Madrid, en 1992.
Foto de Marisa Flórez

La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (Connecticut, 1949), quien consiguió que John Lennon apareciera desnudo, en posición fetal junto a Yoko Ono, horas antes de ser asesinado, ha ganado hoy el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Considerada como la fotógrafa viva más importante del momento y la mejor pagada, a lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Mick Jagger, Michael Jackson, Bob Dylan o Bruce Springsteen, para los que realizó algunas de sus portadas más emblemáticas.
La tercera hija del matrimonio judío compuesto por Samuel Leibovitz, un teniente coronel de las Fuerzas Armadas, y Marilyn Heit Leibovitz, una instructora de danza contemporánea fue la primera estadounidense que retrata a la reina Isabel II en 2007. Fotógrafa oficial de las revistas Vanity Fair, Rolling Stone y Vogue, su primer gran encargo llegó en 1975 cuando se le consignó documentar la gira musical Rolling Stones Tour of the Americas '75 que el grupo británico The Rolling Stones realizó en Estados Unidos y Canadá, para la revista de nombre homónimo.
El jurado, presidido por el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha ha destacado que la estadounidense ha sido "una de las dinamizadoras del fotoperiodismo mundial y es una de las fotógrafas más respetadas en Europa y América".
También convenció a Demi Moore para que posara desnuda y embarazada de siete meses. Metió a Whoopi Goldberg en una bañera llena de leche, dejando ver sólo su rostro y sus extremidades. Al artista búlgaro Christo le envolvió en tela en un homenaje a sus grandilocuentes instalaciones artísticas. Captó al político ruso Mijaíl Gorbachov sentado dentro de un automóvil con los restos del Muro de Berlín. El cantante Sting se dejó cubrir de barro en el desierto, mimetizándose con el paisaje.
Además de su trabajo con personajes conocidos, Leibovitz ha practicado la fotografía documental y de paisajes, contratada por la editorial Condé Nast Publications desde 1993, como dan cuenta la serie que realizó en Sarajevo en 1990, la campaña para la elección como senadora de Hillary Clinton o cuando inmortalizó el gabinete de George W. Bush, poco después del 11-S. "Tras una etapa como reportera que finalizó en la Guerra del Líbano, ha firmado decenas de portadas de las revistas más prestigiosas y se ha consagrado con instantáneas y retratos que reflejan una época de la política, la literatura, el cine, la música y el deporte a través de sus protagonistas", ha señalado el jurado.
Madre de tres tres hijas, la primera fue fruto de un donante de esperma, y las gemelas, concebidas por una madre de alquiler, Leibovitz mantuvo una relación romántica durante más de una década con la prestigiosa escritora y ensayista Susan Sontag, a quien conoció en 1988. La fotógrafa acompañó a la intelectual hasta los últimos momentos de su vida y atestiguó la grave enfermedad que le acusó la muerte en diciembre de 2004. El posterior fallecimiento de su padre ejerció de acicate para que Leibovitz rebuscara en viejas cajas su colección privada que mostraría después en la exposición que recorrió el mundo,Vida de una fotógrafa: 1990-2005.
En 2009, tras un año de lucha, Annie Leibovitz llegó a un acuerdo con la empresa Arts Capital Group (ACG) con la que tenía una deuda de 16,76 millones de euros, mediante el cual recuperó el control de su obra. La fotógrafa pidió esta cantidad a la entidad financiera para cubrir otras deudas usando como aval sus dos casas y los derechos de autor de su extensa y célebre obra fotográfica. ACG retiró las acciones legales que había emprendido para recuperar el dinero.

Los otros candidatos

Annie Leibovitz competía en esta ocasión con la agencia de fotografía Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour. Magnum es una cooperativa fotográfica fundada en 1947 por Robert Capa que ha contado entre sus filas con muchos de los mejores fotógrafos de la historia y que ya ha sido finalista de este premio Príncipe en numerosas ediciones, entre ellas, las tres últimas.
Chistiane Amanpour (Londres, 1958) es una periodista de padre iraní y madre inglesa que ha desarrollado su carrera como presentadora y reportera en el ámbito de la televisión, especialmente para la CNN y ABC News.
Los 13 miembros del jurado seleccionaron a estos tres finalistas entre los 18 candidatos que optaban al Premio de Comunicación y Humanidades. Este galardón es el tercero de los ocho premios que convoca anualmente la Fundación Príncipe de Asturias en fallarse, tras los galardones de las Artes y de las Ciencias Sociales concedidos al cineasta austríaco Michael Haneke y a la socióloga holandesa Saskia Sassen.
Los premios Príncipe de Asturias, que este año llegan a su trigésimo tercera edición, están dotados, cada uno de ellos, con una escultura de Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros, un diploma y una insignia.
La fotógrafa Annie Leibovitz,
en la presentación de la exposición 'Annie Leibovitz: vida de una fotógrafa.1990-2005',
en el marco del festival fotográfico PHotoEspaña 2009.

La fotógrafa Annie Leibovitz gana el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2013

Leibovitz era finalista junto a la agencia Magnum y la periodista Amanpour

EFE   23-05-2013
Leibovitz (Connecticut, 1949), considerada como la fotógrafa viva más importante del momento y la mejor pagada, a lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Mick Jagger, Michael Jackson, Bob Dylan y Bruce Springsteen, para los que realizó algunas de sus portadas más emblemáticas.


La fotógrafa Annie Leibovitz gana el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2013
Annie Leibovitz posa junto a una de sus portadas más famosas para 'Vanity Fair': la de Demi Moore embarazada y desnuda- (EFE


Su trabajo se caracteriza por una cuidada y sofisticada puesta en escena, así como por una estudiada iluminación que dota a sus fotos de una ambientación característica. La fotógrafa estadounidense se impuso en las últimas votaciones del jurado a los otros dos finalistas: la agencia de fotografía Magnum y la periodista inglesa Christiane Amanpour.
Nacida en Waterbury (Connecticut, EE.UU.) el 2 de octubre de 1949, Anna-Lou, Annie, Leibovitz estudió pintura en el Instituto de Arte de San Francisco al tiempo que acudía a clases vespertinas de fotografía.
En 1970, antes de terminar sus estudios, empezó a trabajar en la revista Rolling Stone, de la que tres años más tarde sería jefa de fotografía. En 1983, cuando sus fotografías ya habían ilustrado 142 portadas, dejó esta publicación para unirse al lanzamiento editorial de la nueva Vanity Fair, y desde 1998 también trabaja para Vogue.
Desde que decidió abandonar el fotoperiodismo a principios de los 80 -tras cubrir la guerra de Líbano para Rolling Stone- y centrarse en el retrato, Annie Leibovitz se ha convertido en una de las fotógrafas más respetadas en los ámbitos cultural y político de Estados Unidos. De hecho, fue la última en fotografiar a John Lennon antes de morir.
Las fotografías de Leibovitz han protagonizado exposiciones en museos y galerías de todo el mundo, incluyendo la National Portrait Gallery del Instituto Smithsonian de Washington, donde fue la primera mujer y el segundo fotógrafo vivo en exponer en ella.
En el año 2007, la reina Isabel II del Reino Unido le pidió a Annie que le hiciera las fotografías oficiales de su visita de estado a Virginia. La sesión fotográfica fue grabada por el canal de televisión BBC para el documental A year with the Queen y allí se podía ver un episodio gracioso: el momento en el que Leibovitz le pidió a la reina que se quitara la corona y ésta se enfadó. En 2010, fotografió paraVanity Fair a futbolistas como Kaká, Cristiano o Eto'o en calzoncillos con motivo del Mundial de Fútbol de Sudáfrica.
El Premio de Comunicación y Humanidades, al que optaban 18 candidaturas de once nacionalidades, es el tercero de los Premios Príncipe de Asturias en fallarse este año, tras los galardones de las Artes y de las Ciencias Sociales concedidos al cineasta austríaco Michael Haneke y a la socióloga holandesa Saskia Sassen.
En los cinco años anteriores, este galardón ha recaído en el buscador Google (2008), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, The Royal Society, y el creador de videojuegos japonés Shigeru Miyamoto, que lo obtuvo el pasado año.
El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades está destinado a reconocer la labor de creación e investigación en el conjunto de actividades humanísticas y en lo relacionado con los medios de comunicación social que represente una aportación relevante a la cultura universal".
Los premios Príncipe de Asturias, que este año llegan a su trigésimo tercera edición, están dotados, cada uno de ellos, con una escultura de Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros, un diploma y una insignia.


Annie Leibovitz
Fotografía de Martin Schoeller.

Fotografías de Leibovitz para la historia

La fotógrafa ha realizado algunas de las portadas más emblemáticas de revistas como Rolling Stone y Vanity Fair

ELISA MUÑOZ / NATALIA CASTRO   23-05-2013
Este jueves, le ha sido concedido el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación 2013 a la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz. A lo largo de su carrera ha retratado a mitos como Michael Jackson, John Lennon o la reina Isabel II. Repasamos algunas de sus fotos más famosas.

El objetivo de Annie Leibovitz captó las últimas horas de vida de John Lennon. Horas después de la sesión fotográfica para Rolling Stone, el cantante salió a la calle y allí le esperaba Mark David Chapman, quien le disparó cuatro veces a la entrada de su edificio en Nueva York. Algo más de un mes después, el 22 de enero de 1981, la revista publicaba esta portada en la que se ve a Lennon, desnudo junto a Yoko Ono.
John Lennon, por Annie Leibovitz
La actriz Demi Moore posó desnuda en su séptimo mes de embarazo para la portada de Vanity Fair en 1991. La fotografía dio la vuelta al mundo y, dos años después, la compañía cinematográfica Paramount Pictures hizo una parodia de esa imagen para promocionar su película cómica The naked gun: the final insult por la que la fotógrafa denunció a Paramount.
Demi Moore, por Annie Leibovitz
También para Vanity Fair, posaron algunos futbolistas del Mundial de Sudáfrica en calzoncillos. Los brasileños Kaká y Pato, Muntari, de Ghana, y el camerunés Eto'o son los protagonistas de esta foto:
Los futbolistas del Mundial posan para Annie Leibovitz
La fotografa también sumergió a la afroamericana Whoopi Goldberg en una bañera llena de leche:
Whoopi Goldberg
La reina Isabel II del Reino Unido le pidió a Annie que le hiciera las fotografías oficiales de su visita de estado a Virginia. La polémica no tardó en llegar: Leibovitz le pidió a la reina que se quitara la corona y ésta se enfadó. Todo quedó recogido en el documental A year with the Queen, de la BBC:
Isabel II, por Annie Leibovitz

La reina Isabel II también fue fotografiada por Anne Leibovitz en el palacio de Buckingham en 2007.




Con una serie de fotografías que fueron portada de Vanity Fair en octubre del año 1989, Annie Leibovitz busco jugar con los gestos más característicos de Michael Jackson. Así nació la serie El niño que pudo reinar para acompañar a un entrevista en la que el cantante contaba sus primeros años y su lucha por coger las riendas de su propia carrera:

Michael Jackson, por Annie Leibovitz
Leonardo Dicaprio también su puso frente al objetivo de Leibovitz en 1998, uno de los momentos de mayor fama del todavía joven actor. Esta foto forma parte de un reportaje para Vanity Fair:
Leonardo DiCaprio, por Annie Leibovitz
La actriz Scarlett Johansson puso cara a la Cenicienta para esta serie de fotografías que le encargó Disney a Annie Leibovitz:

Scarlett Johansson, por Annie Leibovitz
En 2009, Annie Leibovitz realizó una serie con los mejores duos de dirección e interpretación de ese año para Vanity Fair. Woody Allen y Penélope Cruz fueron dos de los elegidos por la película Vicky Cristina Barcelona:
Woody Allen y Penélope Cruz, por Annie Leibovitz
Johnny Depp en blanco y negro, sin camiseta y luciendo tatuajes. Así le retrató Leibovitz en una de las múltiples sesiones fotográficas que ha tenido junto al actor:

Johnny Depp, por Annie Leibovitz

El atleta Carl Lewis fotografiado, por Annie Leibovitz, con zapatos de tacón alto, para un anuncio publicitario de la marca Pirelli.




Portada de la revista 'Vanity Fair' con una imagen exclusiva de Annie Leibovitz, en la que posan las 10 actrices más importantes del cine actual. De izquierda a derecha: Nicole Kidman, Catherine Deneuve, Meryl Streep, Gwyneth Paltrow, Cate Blanchett, Kate Winslet, Vanessa Redgrave, Chloe Sevigny, Sofía Loren y Penélope Cruz.




Portada de 'Vanityfair' en la que aparece el diseñador y cineasta Tom Ford junto a las actrices Scarlett Johansson (en el suelo) y Keira Kinghtley.